1.16.2019



Las mierdas que no avanzan.





A Ángel le encanta observa a Marta en silencio, cuando ella no se da cuenta que le esta mirando, pienso, sí, en tercera persona, porque así soy yo y me despierto muy narcisista. Me encanta observarla, es algo que me fascina, tiene tanto misterio y poder, es tan magnetica, tan sublime su belleza y su poesía visual. No me estoy pasando, ella es así, tiene ese poder. El café esta muy caliente y quema, recién hecho, pero me gusta así, para poder tenerlo entre mis manos, calentito, recién levantados de la cama, mientras observo como se seca el pelo con una mano y con la otra mira el móvil. Las redes sociales nos están comiendo la cabeza. El otro día vi un tweet con tantísimas cosas que no existian hace 10 años y con las cuales ahora perdemos tanto tiempo. En vez de amarnos, viajar, leer, cocinar y ver buen cine, perdemos y perdemos el tiempo con cosas que, realmente, no nos sirven o ayudan para mucho. Deja el móvil para coger el secador con las dos manos, porque su super secador impulsado por millones de watios pesa demasiado y el multitasking le sobrepasa a esas horas de la mañana. Demasiado pronto para tanto esfuerzo. Me gusta madrugar mucho y tomar café recién hecho, el mundo todavía no se ha despertado y el día es muy largo, eso me gusta, hay tiempo para mí, para ti y para el vecino, y así, todos podríamos conquistar el mundo. Yo lo único que quiero es conquistar y reconquistar su corazón, su mente y su todo. Porque la miro y dios, me encanta. En un instante, su mirada pasa del espejo hacia mí y los dos sonreimos a la vez. En diez minutos se va a ir a trabajar, para no volver en doce o catorce horas, cada día trabaja más y cada día la veo menos. Ya no se ni cuantas horas se pasa en aquel zulo hormigonado. En realidad es una superficie gigante de hormigon, lleno de diseño y luz, pero hay que dramatizar el cautiverio, sino todo parecería más bonito de lo que realmente es y no tendría sentido quejarse sobre un trabajo que se esta convirtiendo en su día a día, su vida, y no un trabajo que paga lo que realmente queremos vivir. La típica dicotomía entre trabajar para vivir o vivir para trabajar. Como cuando uno se queda en casa 'escribiendo' no debería sentir eso, pues tampoco me puedo quejar mucho. Aquí la presión es personal y la las paredes se mueven más de lo que parece y el piso se hace más pequeño de lo que queremos algunas veces, pero bueno, yo no me puedo quejar, ¿no? A Ángel le encantaría madrugar, desayunar con Marta, escribir seguido seis horas, tomar el vermut, comer con Marta y hacer cosas por la tarde, satisfecho de haber completado una gran jornada de escritura, avanzando y completando metas. Por desgracia, la tercera persona se parece más a un sueño que a una realidad, y las horas pasan más pesadas que su zulo hormigonado y me averguenzan más de lo que parece. Porque joder, esta mierda no avanza. [...]





1.14.2019

 
 
Intermezzo
 
 
 
 
Iba a escribir cosas sobre tu despertar, sobre verte despertar, sobre lo guapa que estas mientras despiertas tranquilamente un domingo por la mañana. Porque me he despertado mucho antes que tu, como siempre, porque te encanta dormir y duermes mucho más que yo. Iba a escribir de todo esto pero me he dado cuenta que ultimamente empiezo a escribir siempre desde la cama, diciendo cosas sobre nuestro desperar, que si el despertador, el café etc y me aburro a mi mismo con todos estos inicios tan repetidos. Ayer descubrí una gran lista de Opera en Spotify, una de esas listas de las mejores canciones de Opera de siempre, Opera Classics se llama, con 70 super canciones (70 son bastantes, gran trabajo de busqueda de Decca Gold, así se llama el usuario, que hoy también he descubierto que es una discografica, ¡todo son noticias nuevas!). Buscaba opera mientras cocinaba, porque iba a hacer pasta y me dije a mi mismo que no hay nada como cocinar pasta con opera, así, juntando tópicos italianos juntos, así soy yo, muy poco predecible. El caso es que la opera me gusta cada día más, cada día me llega más, me destroza, me fragmenta el corazón en cada día más trocitos. Cuando cantan Pavarotti, Bocelli, Domingo o Callas, por ejemplo, cierro los ojos y sonrio como un autentico imbecil, porque joder, es muy bonito. Sus voces te hacen llegar a lo más profundo de tu felicidad. Esa llana y pura, básica y agradable, ardiente y pasional. En la que no necesitas nada más. Y ahora me acuerdo de esa lista y vuelvo a ella y suena el 'Ave maría' y mientras que lo escucho veo un rayo de luz entrando por la ventana de nuestra habitación mientras duermes placidamente y yo, tranquilo, te observo placidamente. No necesitas mucho más en la vida ¿verdad? Igual comer algo de pasta, con una copa de vino tinto mientras suena Pavarotti, pero bueno, tampoco vamos a caer en demasiado cliches.

Por la tarde, después de tomar el café, fuimos al cine a ver El vicio del poder, última película de Adam McKay con un Christian Bale ultra transformado. La verdad es que el guión es maravillosamente fresco, con giros geniales, recursos buenísimos de edición y con una grandiosa historia (por lo potente y bien contada, no es que yo simpatice con Cheney). Que grandioso es el cine, joder, llega tanto, conecta tan bien y tan profundo. A la salida hablamos y discutimos sobre la película, sobre el tema y lo que supone la información y el poder en los tiempos que corren. Mientra escribo esto suena el Intermezzo de Mascagni: Cavalleria Rusticana y me acuerdo de las grandes escenas de Woody Allen (que no es que sea el único que utilice este tipo de música en sus películas, es más mi cabeza quien ha sido la culpable del recuerdo). Por ejemplo en Match Point y el gran uso que hace de la Opera, o de Annie Hall y las grandes convesaciones, tanto con el espectador como con Annie. Recuerdo que Woody no puede hacer más películas y me da pena, porque me gustaba muchísimo Woody Allen y sus películas son muy importantes para mí. ¿Hasta donde le podemos poner trabas a la cultura? ¿No os parece totalmente maravilloso como algo nos puede llegar tan intensa y profundamente, tan desgarradoramente bien, como si nos conociese de toda la vida y supiese que teclas tocar, para hacernos sonreir de felicidad? Solo puedo dar las gracias.

Con la opera, el cine, la comida y el vino me pasa como cuando ese rayo de sol entra en la habitación, te alumbra mientras duermes y sonrio como un imbecil, que me hace feliz.




1.09.2019


La metabusqueda.






El sistema de búsqueda de empleo actual es el sistema de búsqueda más raro que jamas se ha creado. Es un sistema dentro de otro sistema, y repetido de la misma manera una infinidad de veces. Es una metabúsqueda constante. Las páginas se auto linkean tantas veces que para cuando llegas a la oferta de empleo, la oferta ya ha caducado. O se ha cerrado o resulta ser una misma que, una semana atrás, habías aplicado tras trece metapáginas de empleo.

Hay cientos de portales de empleo, de entre los cuales sobresalen dos o tres y sobre los que penden el resto de páginas. Las páginas más ricas, importantes y poderosas, son las que más suscriptores y visitantes tienen. Como toda red social, aquí también se aplican esas reglas. La red social de las redes sociales de empleo. Sobre esta página, las empresas invierten miles y miles de euros cada día, aplicando sus ofertas en las mejores posiciones visuales y estrategicas del portal, haciendo que los candidatos, como ocurre en Adwords, vean los anuncios antes que los demás, para que de esta manera, se ilusionen antes con tu oferta que con la del vecino.

También puede resultar el más desesperante, cansino y repetitivo del mundo. En cada página de empleo en la cual entras, previo a aplicar, previo incluso a ver la propia oferta (en algunos casos), tienes que realizar un registro de usuario sobre su sistema. El registro y acumulación de datos es la panacea de la nueva era, ya sabéis, el Big Data y todo eso del almacenamiento masivo y sin control de la información. El TOC de saber y almacenar todo de todos. El registro, tan repetitivo, te desespera todo el tiempo, a menos que lleves mucho optimismo y siete tazas de café encima. ¿Es acaso tan dificil establecer un único sistema nacional de registro de empleo del cual pueda pender un único perfil (o varios dependiendo del perfil que quieras mostrar) con el que puedas aplicar a las diferentes empresas? Me resulta desesperante estar registrado en tropecientos portales de búsqueda de empleo, todos con sus usuarios y contraseñas (diferentes claro, no te vayan a jackear), repitiendo y repitiendo hasta la saciedad tus datos personales, tu experiencia, tu educación, tus aptitudes y tus valores, bla bla bla eternamente.

Es todo tan peculiar que te transforma. Las ofertas se van repitiendo casi identicas en todos los portales de empleo que vas visitando. Visitas uno, inviertes tu tiempo en registrarte, subir tus datos y arreglar tu perfil para visitar las mismas ofertas que ya has visto en el portal anterior. Pero claro, haces eso y entonces te preguntas ¿debería aplicar a las ofertas, a las mismas ofertas, en todos los portales de empleo diferentes en las cuales las veo? O ¿eso denotará desesperación y repetición por mi parte y restará valor a mi perfil? Dime oh gran sabio sistema de la metabúsqueda, ¿qué es mejor? ¿selecciono un único portal de empleo y voy a por todas en él? ¿desdoblo mi identidad y supergenero perfiles en diferentes portales para poder llegar a todas las ofertas?

Te puedes llegar a volver loco. No solo por el tiempo invertido, no solo porque buscar empleo es en si mismo un puñetero empleo, sino porque el autoanálisis que implica el repetir tu perfil una cantidad ingente de veces hace que te autoevalues esa misma cantidad de veces y, por lo tanto, llegues, a menos que tengas muchísima confianza en ti mismo (que en la búsqueda de empleo eso podría suponer un único libro de autoayuda), a replantearte tu propio perfil. Replantearte si sirves para esta u otra oferta, replantearte si merece la pena seguir buscando o registrandote en este y aquel portal, replantearte hasta quien cojones eres y para que vales.

Simplificar el sistema de búsqueda de empleo, los portales de ofertas, los perfiles, etc serían tan increíblemente bonito que hasta podría ser agradable buscar empleo. Por favor, la vida simple es una vida mejor. La búsqueda simplificada es mejor, ahorra tiempo, energía, valor y ánimo. Buscando y encontrando antes, ¡nos volveremos locos más tarde!