2.13.2019



Me canso.




Me canso, me estoy cansando cada día más y más. Me canso de esta situación, de la situación de este país, que no mira a su prójimo, que casi siempre prefiere mirar al ombligo ajeno en vez de al propio. No me refiero a vitorear el amor patrio del arriba España, no, me refiero a la situación de precariedad del conjunto global de los trabajadores españoles, cada día más precarios, con trabajos menos estables y desfavorables para sus economías domésticas. Economías que, gota a gota, conforman una gran parte del cómputo global de la economía de la masa social, la que sustenta el día a día de miles de familias, la que da vuelo a los sueños, a la educación, a las pensiones, a la seguridad social, a la cultura y a un larguísimo etcétera que parece ser que hemos olvidado.

Me cansa ver el continuo desánimo de la juventud, que poco a poco ha ido perdiendo el aliento, la ilusión y la esperanza en favor de un buen futuro. Un futuro que debería ser justo y honrado, que les pueda permitir a todos los trabajadores y estudiantes disfrutar de un salario y vida justa, decente y plena, y no abocada a una precarización en todos los niveles laborales. En donde las horas computadas, el trabajo diario, la conciliación, la felicidad y estabilidad laboral, la investigación y formación parece ser que ya no importa, porque vale menos despedir a un trabajador que invertir en él. Luego veremos a los gurús de las empresas postear frases como Solo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan... no formarlos y que se queden (H. Ford) o Forma bien a la gente para que puedan marcharse, trátales mejor para que no quieran hacerlo (H. Branson), sobre la formación, mientras se atreven a renovar su plantilla fácil y diariamente, continuamente amparados por leyes que, muy estúpidamente, hemos elegido. Como para esto y otras muchas cosas, deberíamos salir a votar siempre, absolutamente siempre.

Me canso de ver continuamente a nuestros jubilados en la calle, luchando por derechos que deberían ser legítimamente suyos, sencillos de actualizar, puesto que suya ha sido la construcción de muchos de los derechos que tenemos, de todas las familias que ahora, por muchas razones, malviven en este país nuestro y suya es, por derecho bien ganada, la obligación de vivir una jubilación digna. Digno es poder llegar a fin de mes, tener calefacción todos los días del invierno que se quiera y que no tengamos que estar viendo a señores de 70-80 años que ponen la calefacción 1 hora al día porque no les llega para más. Vergüenza nos tendría que dar esta situación.

Me canso de ver como jóvenes investigadores, que son el futuro de nuestra ciencia, de nuestro país (porque la ciencia hace mucho país, la ciencia es patria), emigran a otros países porque en el nuestro no pueden hacer otra que más que malvivir. Tendrán ofertas sí, pero ¿qué ofertas? Igual que los médicos, ¿creemos que los actuales contratos médicos que ofrecemos en la sanidad pública son contratos dignos? Y ya no solo dignos, ¿son reales? ¿son contratos factibles? ¿acaso podemos tener a un médico trabajando miles de horas seguidas? No es lógico ni aunque le paguemos miles de euros. Los mejores investigadores españoles se están yendo del país, se nos está escapando el talento, el futuro. Y resulta descorazonador, porque al fin y al cabo, y como siempre nos pasa, nos acabaremos dando cuenta de nuestros errores cuando ya sea tarde poder enmendarlos.

Me cansa ver cómo la gente muere en el mar y no somos capaces de hacer nada por ayudarles, por darles la mano y salvarles de la muerte. Salvarle de la muerte, de la muerte. La muerte. No de una tormenta, un chaparrón o un aguacero no, de la puta muerte. Si es necesario regular la inmigración, pues regulemos, legislemos, pero no los dejemos morir en el mar, que hablamos de personas, con historias, familias, ilusiones y futuro.

Me canso de una política cada vez menos constructiva, que solo busca el rédito electoral en vez de buscar un país mejor. Una política incapaz de unirse para hablar, para dialogar, para poner ideas sobre la mesa y que dice que hay que dialogar pero en la misma frase mete peros continuamente, cerrando el diálogo, cerrando el círculo. Deberían cerrar el círculo como Kase-O, con más amor. Una política encasillada en las instituciones, incapaz de bajar al pueblo, que es a quién pertenece y a quién se debe, para poder escucharlo, quererlo, amarlo y cuidarlo. Si todos nos unimos y pensamos en los demás, conseguiremos crear y levantar un país mejor. Un país mejor, más poderoso, inteligente, libre, feminista y desarrollado. Porque podemos y deberíamos querer, porque querer es poder sí, pero sin la acción a consecuencia del querer no habrá nunca poder. Políticos, dejaos de tonterías y empezar a trabajar de verdad por el pueblo, que es por y para quién deberías estar trabajando.

Me cansa ver una cultura ninguneada, criticada continuamente, menospreciada y encasillada como algo no necesario o indicado como algo solo necesario en tiempo de ocio. La cultura es algo muy necesario, siempre, en todo momento, y en tiempo de crisis más todavía. Porque la cultura nos hace libres y no permite soñar más, y en tiempo de crisis hay que soñar todavía más. La cultura nos ayuda a crecer como personas, nos ayuda a desarrollarnos, a generar más ideas y más historias y nunca, pero nunca, deberíamos dejarla a un lado. El cine es cultura, la literatura, la música, la comida, la pintura, el teatro y la danza son arte, son cultura, y hay que amarlas, cuidarlas, quererlas y apoyarlas, ayudarles a crecer y sobre todo, ponerlas al servicio de los ciudadanos.

Me canso de ver muchas cosas, la situación parece no cambiar si bien hay muchos elementos, de nuestro día a día, que cada vez están peor. Pero resulta, que hay una cosa de la cual no me canso nunca. No me canso nunca de mirar hacia adelante, de querer mejorar lo máximo posible siempre (aunque a veces no sea muy posible o de pereza), no me canso de luchar, de querer aprender, de leer, de escuchar música nueva, de ver nuevas películas, de crecer como persona, de amar, de ayudar, de colaborar, de aportar. No me canso de sonreír, aunque sea el tío más serio del mundo y parezca que nunca sonrío. Hazme caso que sonrío, y muchas veces más de lo que pueda parecer. No me canso de amar, de dar amor, aunque puedas mirarme y pensar que el invierno llegó a mi hace muchísimo tiempo. Lo he dicho y lo diré siempre, el amor lo mueve todo.

No me canso de luchar y de querer mirar y seguir hacia adelante, porque creo que es lo que tenemos que hacer, porque creo que es lo que todos deberíamos hacer, luchar. Luchar, y no porque esto sea una batalla, sino porque gracias a la lucha podremos conseguir ser más felices y podremos hacer más felices a los demás. Podremos construir un mundo mejor, para nosotros y para los demás. Que al final, de eso se trata. Se trata de construir una sociedad mejor, más libre, feminista, positiva y feliz. Se puede y yo lo sé. Se puede. Por favor, no nos cansemos de luchar nunca.