11.22.2009


Oscura lucidez.






En la habitacion en donde estaba, oscura, silenciosa, en donde cada noche se acostaba, al igual que despertaba cada mañana, sentado encima de la cama, no dormia. Todo alrededor estaba oscuro, en sus ojos no se reflejaba luz, ni brillo, ni un solo misterio cruzaba sus dilatadas pupilas aquella noche. Estaba a oscuras, pensando, tranquilo, sin preocuparse si quiera de pequeñas e inapreciables cosas. Su cerebro en stadby no hacia sugerir ningun tipo de actividad cerebral, incapaz de hacer reaccionar sus cansadas neuronas noctunas, no siempre giraba a velocidades de vertigo, habia veces que parecia que ni siquiera tendria ganas de arracar mas. Deseaba ser capaz de reflexionar sobre acontecimientos pasados, vivencias que agolpasen sus recuerdos y ser capaz de relatar las mas intensas e increibles historias. Hasta la fecha no se habia dado cuenta de todo esto. Ahora, solitario, en la plena oscuridad que le confinaba esa pequeña seguridad en si mismo, se empezaba a dar cuenta de sus errores. Los continuos años que aumentaban el contador de su relativa edad no deberian haber pasado en valde, en cambio, se estaba dando cuenta que si. Se daba cuenta de esos interminables años, en los cuales no habia hecho otra cosa que perder el tiempo, no vivir, y estar continuamente quejandose de él y de su continuo desastre. Esos irritantes consejos que sus amigos y familiares le repetian continuamente, estaban, en ese momento, escribiendose lentamente en su piel, como una cuchillo quemado por las llamas que lentamente rasgaba su piel. Sabios consejos que nunca escucho, que conversaban sobre los momentos de la vida, aquellos que deberia aprovechar y no dejar pasar. Esa frase que su madre le hizo aprenderse casi antes que su nombre no paraba de repetirse en sus orificios auditivos, no paraba de ir y venir de una neurona a otra. No paraba de cirular por su cabeza, sin parar, sin querer salir de su mente. Sabia que debia decirla, por que seguramente, una vez dicha las cosas empezarian a cambiar, o por lo menos, existiria una sensacion de cambio. Sensacion de cambio que necesitaba con urgencia, puesto que no iba a soportar seguir sentado a oscuras, en su propia cama, como si la oscuridad fuese la carcel de su propia seguridad. Haciendo de la luz y de su vida una vampirica situacion de exclusividad. Habia llegado a la conclusion, esa silenciosa noche, que solo necesitaba expresarlo. Su cerebro, aun lento, estaba siendo capaz de reaccionar, mandando mensajes de vocanadas de aire, continuas y ritmicas inyecciones de aire recorrieron su cuerpo, sus pulmones se dilataban, cantando ritmicamente aquellas palabras, simples dos palabra que deberian cambiar su ritmo. Aquellas palabras,... aquel

carpe diem




Enjoy!

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1 comentario:

  1. aunq probablemente ya la hayas visto, te recomiendo "el club de los poetas muertos". te dejo una poesia q citan en la peli de walt whitman q refleja ese carpe diem:
    "Coged las rosas mientras podáis,
    veloz el tiempo vuela.
    La misma rosa que hoy admiráis,
    mañana estará muerta.....
    Que tú estás aquí,
    que existe la vida y la identidad,
    que prosigue el poderoso drama
    y que tú puedes contribuir con un verso"

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