12.09.2009


Melodia.



MELODIA.


Se acerco a su antiguo pero todavia reluciente giradiscos. Aquel que con ahinco habia conseguido comprar a la tierna edad de 17 años. Sus primeros ahorros fueron destinados a comprar aquella pequeña joya que hacia revolotear continuamente aquellas ensordecedoras melodias que tanto amaba, y que ahora sin cesar, añoraba cada día mas. En él habian sonado sus primeros exitos y los primeros y mejores exitos de los más grandes. En su cuarto todavia podia observar aquellas interminables colecciones de discos, que con esmero habia conseguido coleccionar y que como parte de su vida y de su juventud todavia marcaban un antes y un despues en su corazon. Lentamente, con aquella nostalgica mirada que le caracterizaba, recorrio los abarrotados estantes de la historia musical, y con sumo cuidado, extrajo un disco. Aquel disco no era un disco, era él disco. Nunca lo habia usado mucho, no queria estropearlo. Pero cada cierto tiempo, cuidadosamente, lo cogia y lo volvia a abrir, lo volvia a observar, a oler y a recordar. No habia sentido la necesidad de reproducirlo centenares de veces por que gracias a la belleza de aquella increible melodia, era capaz de recordar cada uno de los segundos de aquel añorado vinilo. Saco el disco de su emboltorio, y como un vendaval, una rafaga de notas recorrieron sus oidos. Aquella melodia parecia tener vida, parecia querer recordar aquello que un día fue, melodia que en 5:38 minutos era capaz de evocar cualquier resquicio y momento de felicidad. Su memoria saltaba de un verano a otro, de aquel cafe en aquel duro invierno a aquella verde pradera. Recorria las calurosas tardes de verano, rodeado de sus amigos, en las cuales las mejores canciones presagiaban tantos y tantos momentos de locuras juveniles, que por diversas razones, relativamente llegaban a buen puerto, pero que alargaban los minutos de aquellas utopicas tardes. Era su melodia, aquella melodia que como si de fuego se tratase, se habia tatuado lentamente en su ser. Se habia colado en cada resquicio de su mente, de la cual no queria salir. Él sabia que seria suya, su banda sonora no dejaba de sonar, habia rasgado aquel duro corazon envejecido. Era su melodia.



La vida es una continua suma de melodias.




Enjoy!

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2 comentarios:

  1. precioso el texto
    increibles 5:38 minutos de musica

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  2. Yeah!!! Genial!!!
    Can I ask what is the song???

    Kiss!

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