10.29.2010


Ahora sabian.










Como cada mañana, lenta y perezosamente abria sus ojos, su calida cama seguia ofreciendo el cobijo que, por otra parte, la fria habitacion no le estaba dando. Despues de asumir que debia ponerse en marcha, simplemente se levantaba, enchufaba el ordenador y recurria a aquellas melodias que le despertaban. Como cada mañana, sufria el simple hecho de salir de la cama, en donde tan agusto estaba. Pero ese día era diferente, muy diferente. Su nerviosismo hizo que ni siquiera escuchase el despertador que todavia no habia sonado, se levantase de un salto de la cama y el frio y gelido cuarto pareciese un simple y normal monotonia de cada mañana. No habia cancion ni situacion que pudiese estropear aquel dia, era él día. Se molesto en dejar todo perfectamente recogido, cada elemento estaba limpio y ordenado. Cada objeto albergaba al menos el 10% de felicidad que el tenia, y aun ni siquiera habiendo musica, parecia que todos bailasen el mismo baile. Se apresuro en arreglarse y se lanzo a la fria calle. El frio invierno azotaba su rostro y lo despertaba cada vez más, no podia parar, el tiempo de espera habia merecido la pena, por fin. En unos lentos 20 minutos de bus y apresurados pasos llego a la estacion, habia y queria llegar puntual, no se merecia retraso alguno. Nervioso, como solia estar pocas veces en esas situaciones, no paraba de moverse y de escuchar trenes que nunca sonaban. Ojeaba el movil, pero los minutos eran abismos y cada segundo parecia avanzar hacia atras. Aun sabiendo que los trenes solian ser puntuales parecia ser que el protocolo de citas se estaba cumpliendo, haciendo que se nerviosismo fuese en aumento, lo que solia acarrear una disminucion de sus poco cuidadas uñas. Miro una vez, y otra, otra vez y miro algunas más... parecia ser que la regla de a la tercera habia cambiado por la regla de la cuarentaysieteavavez. Una onda entro en su oido y su cabeza se giro, como un resorte, hay estaba el deseado comboi de felicidad, hay estaba, despidiendo vapor y mas vapor, frenando, parando, deteniendose, haciendo que una constante e infinita sonrisa se dejase ver en su rostro. Su corazon saltaba, movia su ropa y no dejaba de generar respiracion acelerada en él. Hay estaba, buscando sin parar el vagon 39, el vagon de donde bajaria. De donde bajaria la sonrisa más agradable, interesante y poderosa que habian rozado sus ojos. Aquella mirada que lo congelaba y lo acostumbraba a dejar sin respiracion. Ese espigado y delicado cuerpo que lo volvia loco. De repente, saliendo detras de un enorme hombre diviso un pequeño gorro rojo, una espigada silueta...y su sonrisa se tatuo para siempre. Habia imaginado como seria ese momento muchisimas veces, habia soñado que simplemente correria a abrazarla como nunca y que estaria oliendo y recordando su olor durante mucho tiempo. Sus miradas se cruzaron, sus sonrisas aparecieron como nunca y en ese mismo instante todo lo que habian estado pensando salio a la luz. No corrieron, no gritaron ni aceleraron, simplemente la conexion de sus miradas y sus sonrisas hicieron que se acercaran y se abrazaran. Sus miradas no se separaron y sus perfumes embriagaron todo. Sus mentes, sus pensamientos, sus miradas y sus corazones. Ahora sabian lo que sentian y ahora sabian lo que sus miradas y corazones eran y serian capaces de sentir. Ahora lo sabian.









deeply inside. U.

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