3.17.2011


Cicatriz.











Debes de pensar que estoy estúpido perdido últimamente. Que a ver por qué pinto de negro mi habitación o consumo los cigarros uno detrás de otro. Porque me he dado de repente al vino entre semana y al whisky el viernes, el vodka el sábado y el Oporto para el domingo. Porque no conduzco ya por la derecha y porque mi mirada está ausente, distraída y no tiene ya el acostumbrado brillo que solía tener. A ver porque mi ojeras no son ya eventos ocasionales si no marcas raídas de mi nuevo rostro. A ver porque estoy amarillo de repente y el color a decidido abandonarme como paso en mi vida. Debes de estar preguntándote muchas cosas… puede que no las mismas que yo, y puede que no tan raras como las que pienso o se me ocurre pensar. Que a ver por qué no paro de poner los cd de antaño, tirado en el sofá fumando y mirando a un infinito que ni existe, mientras que las únicas gotas que conozco son las que se derraman por mi garganta. Debes de mirarme con indiferencia, con lejanía y ya sin ningún pudor hasta te atreves a decirme la verdad sobre mí. Yo es que ya no tengo ni cercanía ni pudor sobre mí, y el único reflejo que consigo ver en mi espejo es indiferente y por alguna razón más destructor de lo que pensaba. Las sangrantes marcas de este tatuaje que ni siquiera tengo el valor de terminar me gritan perdición a toda costa… y a estas alturas de mi destrucción ya no sé ni cuál es mi norte. Piensa que mi estupidez debería ser temporal, pero al ritmo que voy esta parece ser mi nueva piel... Ya no tengo ganas ni de levantarme por la cama por las mañanas, porque todavía me aterran los recuerdos en cada instante de mi vida, de esta ciudad y de cada centímetro de sabana en el cual solía verte dormir. Mis cicatrices... mi cicatriz. Dicen que si algo ha sido capaz de destruirte así, de esta manera, es porque, aunque todavía no lo sepas, ha sido capaz de construir mucho más en ti de lo que piensas.







D E E P L Y I N S I D E .

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