4.03.2011


8 y veintitrés.











Empezaba a sonar la melodía, a eso de las 8 y veintitrés de la tarde, el sol se acurrucaba lentamente, dejando esas notables y sutiles manchas anaranjadas, y el cerraba lenta y graciosamente los ojos poco a poco. Empezaba a despertarse la melodía en su cabeza, le llegaba poderosamente, con paciencia e intensamente. Abría lentamente los ojos mientras sonreía sin moverse, mientras cada minúscula partícula de la partitura fluía en su interior. Empezaba la melodía a tomar forma, crecía y disminuía, aumentaba y se apresuraba, le embaucaba lentamente, como esos leves últimos anaranjados rayos de sol que poco a poco se escapaban de su rostro. Esa sonrisa de felicidad que se le perdía sin darse cuenta mientras percibía la tranquilidad, mientras entreveía la felicidad y la belleza. No se cansaría nunca de poner aquel viejo vinilo que con empeño había conseguido guardar y mantener. Tirados y acurrucados en el sofá, él disfrutaba del silencio de la tarde, todavía albergaba luz el sol aun siendo las 8 de la tarde, y había pocas cosas en el mundo que le gustasen más que incorporarse y verla, tumbada, tranquila, con esa sensación de paz, y mirarla lenta y felizmente. Era el instante en el cual sentía paz, se sentía bien, se levantaba y ponía su vinilo. Se sentaba a su lado, mientras todavía ella estaba tumbada, la miraba y podía ver como cada minúscula nota se deslizaba por ella. Recorría el pie, la pierna y las rodillas. Giraba en su cintura, con aquella graciosa tonalidad que siempre le había parecido mágica y se elevaba hacia sus hombros, recorriendo alegremente la espalda, maravillosa curvatura de centímetros de alegría. Empezaba a fusionar ambas cosas, su sensación extracorpórea era sublime, retoques de pianísimo se fundían en los lentos centímetros del gracioso giro de su hombro, para finalmente, derramar la magia de esos maravillosos dedos que caminaban en las teclas por su fino cuello. Era así, empezaba a ser mágico, debilidad de su mente, siempre le dejaba suspendido, perdición y paz.





F. Chopin - Nocturne in C-sharp Minor







D E E P L Y I N S I D E .

2 comentarios:

  1. Son muy opuestas las dos ultimas entradas.La anterior, bueno puedo decir que me diento identificada, decir cosas que no debes, maldita impaciencia...pero bueno, casi mejor quitarte el peso de encima en cierto modo.
    Y esta entrada, bueno, no he tenido para nada una buena mañana y...soy demasiado nerviosa, asique...me ha transmitido la tranquilidad que necesitaba.
    Asique aunque no ha sido intencionadamente(a no ser que me leas la mente y entonces empezare a asustarme)gracias

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  2. un día que me pierdo de pasar por acá y justamente subes una de las entradas más sublimes... sin palabras... ¿Qué decir? Un nocturno de Chopin de fondo, y no cualquier nocturno, el Op. Postumo que es uno de mis favoritos... y con este texto... ¿Sabes lo que has hecho para mi? Una obra de arte.
    Esto es arte.
    Bien decía Brecht, que un objeto artístico o el arte en sí cumplía su objetivo si lograba quebrar toda espectativa del espectador, has quebrado mi umbral hoy de una manera maravillosa.

    Gracias.

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