7.26.2011


This world.












El mundo está mal, al revés y del revés. Huele raro y sabe a café rancio de las oscuras mañanas de invierno cuando todavía no ha salido el sol y el frio inunda todo. Hay peculiares voces que cuentan frases y leen cuentos de antaño, aquellos de niños en donde la inocencia es un bien preciado y el pecado no es palabra de ningún diccionario todavía. El cielo se encapricha con el goteo incesante y las nubles pueblan el rostro azul del infinito. No hace calor. Hace frio. Lucen las entrañas y se encoge la energía que sin sol no se alimenta. El mundo está cambiando, creo. Igual no, y el único que cambia soy yo. Seré yo supongo. A fin de cuentas el mundo sigue su curso y ya no importa si el verano no es verano o si en invierno hace cuarenta grados a la sombra, puesto que de todas formas todo va a seguir caminando. En aquella playa que tanto me hace sonreír, jugando con la fría arena entre los dedos, en aquel nublado día de julio. Mirando el mar e hipnotizándome con el bamboleo de las olas, el olor a puerto y la mágica luz que solamente he visto ahí. Mirando plagiado y confundido la lejanía del abismo marino, sintiendo la brisa agrietando mi cara. De una manera u otra sabiendo que nada volverá a ser lo mismo, sintiendo que habrá un antes y un después y que nada puedo hacer ya para cambiar eso. Agarrando el vacio con las manos, inexpresivas y duras, asimilando la presión que se exterioriza de una manera u otra. El mundo ha cambiado, no sé si el de todos, el mío si.














image of mind.

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