11.09.2011


La mounstruosa ventana.











A veces solíamos cruzarla, a modo de atajo, aunque no era el mejor atajo del mundo. Era empinada y casi siempre la conocimos en obras. Oscura y húmeda, con la calzada resbaladiza y sus casas abovedadas. Me gustaba la pequeña tienda de trofeos y la funeraria al final de la calle, cuando se enderezaba la calle, dándole el final tétrico que la caracterizaba. Siempre sonaban fríos y oscuros nuestros pasos. Nunca nadie imagino que aquella chica que bajaba la cuesta con su sudadera deportiva, sus zapatillas y sus Rayban de imitación al mas puro estilo gafapasta acabaría haciéndose un hueco allí. No era necesario descender mucho para empezar a descubrir que algo especial se escondia en algun recondito piso. A mitad de calle, cuando todavía los pies no empezaban a sufrir de gravedad, se escondía una pequeña y complicada puerta. Antigua, como prácticamente todo, con una ventana sin alma y un pomo delatador. Ascender no era tarea fácil, e intentar descubrir la mejor manera para apoyar los pies sin descalabrarse la cabeza era casi peor. Todo era animado, e incluso alguna familia salia a recibirte de vez en cuando. Era un lujo en miniatura, una pequeña bola acogedora que daba calor, como un lugar dentro de cada uno, que aunque no supieses que existía, sentías que habías descubierto. El curioso suelo te daba la bienvenida a un mundo curvilíneo, con techos en espiral, cocinas que se entrecruzaban y pequeñas habitaciones dispares que hacian de todo el conjunto un habitat muy mounstruoso. No, no entiendas mounstruoso como algo tétrico. Un mounstruo, que no un monstruo, es algo curioso, acogedor, misterioso, muy inteligente, con ojos intensos y honestos, con abrazo comedido y siempre verdadero, ironico, abstracto y muy dueño de su propia locura. Y así era todo. Era un placer regresar a aquel lugar, y hablar de cosas. Pasar el tiempo respirando, mirar por la ventana, beber, reir y reir. Era nuestra casa encantada. Aquella que posee la ventana mas pequeña, pero a su vez la que mas alumbra. La que da mas covijo con menos espacio. La que sustenta mas felicidad con las vigas mas viejas. Aquella que consigue abrazarte con solo mirarte y mostrarte todo su respeto con su mas peculiar sonrisa. Aquella que ninguna tramontana podrá helar jamas.














image of mind.

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