11.15.2011


My eyes can see.











En la lejanía miras, y vuelves a mirar. Buscas y vuelves a buscar, la mirada. El movimiento ondulatorio de su gesto, el ligero movimiento de su cabello que descubre la luz. Su tersa piel al desnudo, su intensos ojos al descubierto y un pensar lejano, que todavía no alcanzas a conocer. Planeas el movimiento de su delgado cuerpo, los momentos en donde alcanzaras a ver el caminar y los intensos y cortos instantes en los cuales vuestras miradas se posaran. No hay reloj que determine ningún instante, nada esta previsto y aun y todo, sigues y sigues pensando que podrás prever algún mínimo detalle. Pero no es así. Todo se queda reducido al puro azar. Todo queda reducido a la aleatoriedad de lo desconocido. No eres capaz de ver que no hay plan descrito, mas allá de aquel que alguna de las partes sea capaz de describir. Y todavía no sabes, ni te haces a la idea de cualquiera de sus movimientos neuronales. Solo juegas con la intensidad de lo desconocido, de la posible conexión mutua, de algún lejano pretexto. El percance, el encontronazo, un paso tras otro, el siguiente movimiento... nada esta escrito. Todo al alcance de la imaginación y ni siquiera es uno capaz de estirar la mano y arrancar un pedazo. Es ambiguo y aunque no quieras verlo, hay escritas algunas posibilidades. No es fácil verlas, eso es cierto, pero hay están. Sacas escusas para delimitar tu mapa de actuación, pero ni aun así sientes que todo eso sea una excusa que llegue a convencerte. Los momentos pasan y no volverán, y eres muy consciente de ello. Vuelves a repetir tu mapa, pero siempre encuentras alguna linea perdida, que no es capaz de encontrar su camino. Es una peonza en un cosmos curvilíneo. Y mientras tú, creyéndote domador del espacio tiempo no eres capaz de esbozar una sonrisa que haga culminar otra. Eres estúpido tratando de convencerte de un juego a tu medida, puesto que no hay medida en este juego. Y de haberla, no te haces a la idea que su dualidad acabara con la tuya. Es aprender lo que debes, que no siempre es bueno estudiar cada instante, si no mas bien dibujar cada uno de ellos y pintarlos uno a uno, como cada peca de su rostro, haciendo de cada instante un acto y actuando en cada instante. Sabes que pecas como observador y que cada instante que pierdes no son mas que fallas en el objetivo. Quédate sentado mirando. Si, es bonito, pero acabaras enterneciendo cada instante, cerrando cada uno como cada mirada que quisiste ver y no diste.
















image of mind.

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