5.24.2012



Dobles filos.







A veces pienso si merece la pena relacionarse.. quiero decir, llegar a relacionarse al nivel de crear vínculos afectivos tales que de romperse te acabaran rompiendo a ti mismo en cierta manera. ¿Merece la pena? Cuesta muchísimo hacerse a uno mismo, y si no te ha costado mucho háztelo mirar, y que llegue alguien, te toque la fibra - y no estoy hablando de enamorarte ni nada, que en la amistad también existe la fibra - y cuando se vaya o se aburra o te decepcione te deje planchado... jode. Y hace replantearte las cosas. Durante nuestra vida cambiaremos de opinión, de parecer y evolucionaremos mucho más y muchas más veces de las que somos capaces de darnos cuenta. Y esto, queramos o no, influye directa e indirectamente en los demás. Y por relación directa, los demás influyen en nosotros, esto es así. Y ahí, ahí reside el problema, o la ventaja. Según se mire. ¿Merece la pena relacionarse aun a riesgo de sufrir después si de esta manera vamos a evolucionar y por consiguiente a enriquecernos más? ¿Hasta que punto merece esto la pena? Yo creo que las personas, por muy duras que se crean y por muy individualistas que se crean, siempre necesitan relacionarse. De esta manera creamos vínculos afectivos tanto exteriormente como interiormente. Cada instante de nuestra vida tiene una influencia directa en nosotros mismos, bien mala o bien buena, pero la tiene. Y es por eso que a veces me pregunto.. ¿hasta que punto son esas influencias positivas y/o negativas en nosotros mismos? ¿Tenemos, y más importante aun, nos merecemos ciertos vínculos? ¿Somos capaces de ver realmente hasta donde nos afectan estos vínculos y somos capaces de pararlos en el caso de que nos afecten negativamente? ¿Tenemos la fuerza y la voluntad necesaria para eliminar un vínculo que se ha convertido en negativo por muy histórico que sea? No se. No se yo si lo veo claro. A veces no tenemos el valor suficiente para eliminar un vínculo negativo por el simple hecho de no querer ser el que elimina el vínculo positivo que suponemos para la otra persona. Los vínculos son armas de doble filo. Y como un cuchillo, cortamos en una dirección mientras que en la contraria no. Y muchas veces, el mayor problema supone ver que lado del cuchillo somos, para quien somos y que lado de los demás cuchillos nos apunta y/o nos conviene. Querer ver el filo bueno cuando es malo no tiene sentido, pero a veces, preferimos ver el filo que corta antes de cortarnos de verdad.























1 comentario:

  1. pareciera que fueses mi conciencia hablándome directamente... tú siempre haces que tus monólogos me dejen la cabeza llena de ecos por mucho rato... tú siempre eres el que me dice que vale la pena relacionarse... a veces pienso que soy un vínculo negativo para otros, a veces lo percibo entonces lo corto, porque la gente nunca tiene muchos huevos para cortar los afectos, ya sean positivos o negativos...es egoísmo? es egocentrismo? que derecho tienes tú de andar decidiendo? no se, me gusta ponerme en ambos planos...

    cortaremos nuestro vínculo Asier?

    a veces me alejo de las personas y lo toman negativamente... pero esos alejamientos son parte de mi, estoy pero no estoy.

    en fin, me he ido de la olla para variar y termino lanzando frases inconexas

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