6.28.2012




El vacuo suspiro.









El suspiro inacabado. El suspiro iluso. El suspiro sin sentido. El suspiro lejano. ¿De que sirve? Yo se que tu no lo entiendes, no entiendes la lejanía ni lo que supone. No entiendes que verte despertar cada mañana es borrar suspiros de mi. O igual no lo quieres entender y es ahí donde no coincidimos. O lo ves mejor así, porque realmente te gustaría arder pero no amanecer en la cama. Quien sabe. Yo no al parecer. ¿Y me tengo que acostumbrar a ello? ¿A no poder volver del baño y ver que has ocupado mi lado de la cama? o incluso ¿me debo acostumbrar a no arder por la mañana? Somos reverso o la imagen de un universo inestable. Buscaba un mundo feliz entre Buda o Schopenhauer. De libros de autoayuda o la belleza en Murakami. Y lo encontré contigo en las entrañas de la noche. Yo se que te has acostumbrado a ver las acciones esporádicas de nuestros vaivenes y que se me va a hacer difícil acostumbrarte a mi excelente café cada mañana. Lo he de vivir. Quedarme adormilado entre tus piernas. Dentro de ti, pequeña inmensidad, dulce anestesia. Pero es así, el suspiro es vacuo y costoso e incluso me cuesta respirar por las noches. Yo se que en el fondo lo entiendes, porque tu pasado te deja entenderlo. Es tu presente y tu idealizado futuro el que frena todo y echa a perder mi aire. Suspira el susurro. Por ti sería una mezcla de beata y ramera. Dignísima gente rastrera. Date cuenta de lo que digo, que no miento cuando intento respirar. Ni es vacío ni lejano lo que no me deja ahogarme. Haz insustancial mi suspiro y sonríeme cada mañana. Eterno lactante, un mutante suplicante.




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