6.29.2012



The night melody.







Estabas impresionante. Tumbada sobre la cama, con la imperceptible sensación de ropa que me dejaba imaginar tu esporádica braguita de encaje. Aquella diminuta ráfaga de tela no podía llevar otro nombre. Tu cuerpo medio guiñándome una sonrisa mientras tu me deleitabas con otra. Y en aquella calurosa noche con olor a verano, en donde ni Chet Baker era capaz de expresar mejor el erotismo de tu mirada, cerré los ojos, y la última leve bocanada de aire más fresco me arranco aquella sonrisa, la sonrisa. Todo lo demás lo atestigua la cama y aquel antiguo tocadiscos que no dejo de girar en toda la noche.














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