9.29.2012



Añorar.








Son los días en los cuales te da por recordar todo, por realmacenar todo aquello que ahora dejas atrás, todo el pasado ya pasado y que te ha hecho, por mucho que no te quieras dar cuenta, más y más grande cada día, más como lo que eres ahora. El ahora, eso que probablemente obvias y no quieres ver. Porque  por mucho que mires y sigas mirando el futuro, cosa elemental que te viene ahora de cabeza y que debes agarrar y sostener como único elemento final de tu existencia actual, sabes que esa brutal parte de ti que te mantiene vivo, despierto y de pie es el pasado, aquel que hace un momento querías almacenar. Y si, siempre es así. Pero el problema, tu problema, es que nunca habías visto el siempre ni el ahora ni el así tan claro. Nunca habías sentido o nunca habías visto como se cerraban y como se abrían las puertas de tu vida, de tu pasado, de tu presente y de tu futuro tan claramente. Puede ser que ahora sea el momento incisivo en el cual te acabes dando cuenta que tu pasado no ha hecho nada más que construirte como persona, como ente que ahora eres, y que es algo que nunca jamas podrás olvidar, ni dejar atrás. Y bueno, lo mejor de todo es que no quieres dejarlo atrás olvidandolo o marcandolo negativamente, lo quieres tuyo, y solo tuyo, como todos y cada uno de los ladrillos que han conseguido construirte. Porque sí, porque por mucho que algunas veces te hayan causado problemas, dolores y sufrimientos, en cada instante de tu vida cada uno de los caminos que decidiste tomar eran, y por alguna razón lo son, los correctos. Quieras o no, la persona que eres ahora es la sucesiva construcción de tus pequeñas acciones pasadas, todas y cada una de las cuales debes, o deberías, estar orgulloso. Y en cierta manera, es por eso que ahora, en el siguiente capitulo que acabas de abrir, te da por recordar o por mirar atrás y ver, que en cierta manera, no lo has hecho tan mal. Te da por ver que poco a poco has conseguido llegar a donde estas ahora y que gracias a ti, gracias cada uno de los pedazos de tu pasado, eres y seguirás siendo, orgullosamente, lo que eres ahora. Ahora, el ahora que muchas veces te da miedo ver, el ente de ahora. Eso es, tú, bobalicón que añora, ¿que añoras?, who knows. Nada. No puedes añorar nada. Añora el que deja algo que nunca más va a poder ver, sentir o disfrutar, y tu, precisamente tu, no puede decir que añoras nada. No puedes añorar nada porque todo lo llevas dentro, todo lo has vivido y de todo eres, y has sido, capaz de sacar una conclusión. Y al fin y al cabo, ahí es donde reside la belleza de todo. Ahí.










3 comentarios:

  1. Que bonito texto. A mi también me da por añorar en esta época del año, bueno, realmente siempre hay algo que añorar, pero en otoño, con el frío y este ambiente es inevitable.

    Sandra.
    http://no-se-quien-soy.blogspot.com.es/

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  2. Texto que me llega en el preciso momento ^^

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