11.20.2012



Holy Motors.







Ayer vi 'Holy Motors' dos veces en menos de 12 horas. Sí, dos veces. Y ¿por qué dos veces? ¿qué es 'Holy Motors' para verla dos veces en el mismo día y con tantas ganas ambas veces? Según la sinopsis de Avalon:

Del alba al anochecer, unas horas en la existencia del señor Oscar, un ser que viaja de vida en vida. Pasa de directivo a asesino, mendigo, criatura monstruosa, padre de familia… El señor Oscar parece interpretar distintos papeles, metiéndose de lleno en cada uno de ellos. Pero, ¿dónde están las cámaras? Está solo, únicamente le acompaña Céline, una dama alta y rubia al volante de la inmensa máquina que le transporta por el centro y los alrededores de París. Como un concienzudo asesino a sueldo que va de encargo en encargo. Va en busca de la belleza del gesto, del misterioso motor de la acción, de las mujeres y los fantasmas de su vida. Pero ¿dónde está su verdadero hogar, su familia, su reposo? 

Para mi 'Holy Motors' es una locura de película. Y sinceramente, no tiene otro tipo de definición. El caso es que siempre, o muchas veces, que decimos que una película es una locura de película parece que lo decimos en el mal sentido de la película, si bien a mi siempre me suena en el buen sentido de esta, y en este caso lo es, en el bueno. Después de verla por segunda vez salí más contento que la primera vez, porque tengo que decir que la primera vez flipe tanto que no sabía exactamente que había visto. ¿Qué acabo de ver? pensé. Lo que ahora mismo se, o al menos es lo que pienso de esta película, es que es una magnifica construcción cinematográfica. Un gigante del celuloide y de la absoluta imaginación. El planteamiento de la estructura es, de por si, totalmente diferente a cualquier tipo de planteamiento anterior y es, en gran medida, el primer atractivo con el cual nos encontramos. Seguidamente podemos descubrir un desglose y explosión de imaginación increíblemente desbordante, en donde cualquier elemento tiene cabida, todo es posible. Las diferentes historias, todas ellas representadas por el magnifico Denis Lavant (11 x Denis Lavant), se van sucediendo una detrás de la otra. Podemos descubrir personajes tales como una anciana con problemas en la espalda que pide dinero en medio de las calles de Paris hasta un padre de familia, pasando por un sexual ninja holografico e incluso un peculiar 'mendigo' con heterocromía. A la media hora, o incluso antes, nos damos cuenta que cualquier cosa es posible en esta película. Incluso se nos brinda la oportunidad de ver a una Eva Mendes como modelo silenciosa que termina cantando nanas y una Kylie Minogue terriblemente afrancesada. Con una estructura totalmente teatral, dividida en dos actos e incluso con un magnifico entreacto, 'Holy Motors' no deja de sugerir y de lanzar continuas preguntas al espectador, todas ellas construidas sobre una base muy seria, concisa y precisa. En mi opinión esta base es, principalmente, una de las mayores preguntas que sufre la humanidad desde la segunda mitad del siglo XX, desde la aparición de la televisión, las cámaras y la tecnología masiva y socialmente accesible. ¿Somos las personas capaces de actuar libremente por nuestra cuenta? ¿Estamos, acaso, continuamente actuando en vez de viviendo? ¿Es, la sociedad actual, tan llena de ojos que miran continuamente, el único y verdadero espectador final que queda todavía, y única y exclusivamente, el único capaz de juzgarnos tal y como somos? A consecuencia de la popularización y de la masificación de la visión audiovisual, ¿hemos dejado de actuar irracionalmente como seres vivos y hemos pasado a ser seres racionales que actúan en favor del contento de la sociedad mediatica? ¿Cuando perdimos el norte y dejamos de ver, y cruzamos, la delgada línea que separa la vida de la actuación? ¿Son las maquinas, nuestro 'seres' más racionales, los únicos capaces de vernos tal y como somos en realidad? Creo que es una película que no se puede dejar pasar, de obligado visionado y, sobre todo, de tertulia obligatoria. Creo que este tipo de películas se deberían poner en las escuelas, en clases de filosofía o de historia o de ética y se debería dejar hablar a los alumnos una vez vista la película. Existen muchas películas en donde la función metafísica, aquella capaz de transmitirnos miles de cosas más que la propia de entretener, es en cierta manera obtenida de la nada, mientras que por el contrario, en 'Holy Motors', es esta función la que predomina y supera, de manera asombrosa, a la función pura del entretenimiento por el entretenimiento. Porque eso también es cierto, ¿vivimos solo como funciones (ir)racionales de puro entretenimiento o somos acaso seres capaces de generar una función propiamente metafísica en la totalidad de su expresión? Sonríe de locura al ver la película, últimamente hay pocas películas que suden, de la misma manera, esta sublime locura.










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