11.18.2012



Saber el todo.






No necesito saber, ni pedirte saber nada, ni volver a preguntar, ni volver a volverte, porque lo se todo de ti sin tener que volverte a preguntar, sin tener que volverte a ver, sin pedir ni preguntar. Es el caso de la memoria absoluta aguda. Inevitable referencia de los desconocidos, envidia absoluta del necio, reclamo bello de la mente, sexualidad neuronal atrevida, sensualidad cerebral. Visceral sentido de la responsabilidad. Continuo y gratuito ataque de las sociedades olvidadas. El todo por el todo, el todo sin ver el todo, ser el único todo en particularidad única del absoluto más puro. El sentimiento exterior del continuo deterioro del sentimiento interior. El despojo de la belleza única, el paso a la belleza absoluta, al recuerdo absoluto. Al recuerdo bello, al bello recuerdo. La medida exacta. El metro inacabado, la regla de hojas. Las muecas de miedo. La longitud inacabada. Saber sin saber, preguntar sin pregunta, mirar sin mirar, la magia de la intuición o el poder de la memoria infinita. Quien sabe. ¿Quién sabe? Yo ya te he dicho que no necesito saber, que ya se de ti sin preguntar, no necesito saber más, ya lo se todo y no me merece saber más, porque tampoco merece la pena preguntar ni volver más. Ya te he dicho que lo se todo, que no quiero saberlo todo, que se el todo que quiero saber. Mi todo es el todo, eso lo sé.











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