12.12.2012




Carlos Vermut,
¿qué es lo que va a pasar ahora?








¿Qué es lo que esperamos cuando viene un director, un guionista o un critico a darnos una charla a la escuela? ¿Qué es lo que esperamos que nos cuente un creador? Eso es lo que muchas veces nos preguntamos cuando la escuela convoca una Master Class como la que pudimos disfrutar ayer martes.

Desde el punto de vista de un estudiante de cine, dirección en mi caso, conocer el mundo profesional, y más concretamente el mundo actual del cine, es importantísimo. Y es por eso que cogemos este tipo de charlas con muchísimas ganas, aunque muchas veces no llegamos a preguntar todas nuestras inquietudes, lo que realmente queremos es recibir una importante dosis de realismo.

Es bien sabido, y si no es así deberíais preocuparos, que la imaginación y la capacidad para soñar de todo creador, de todo cineasta, es ilimitada. En este sentido, todos hemos soñado alguna vez en llegar a ser Spielberg, Woody Allen o Scorsese, pero tenemos que tener en cuenta, y más en los tiempos que corren (maldita crisis), que poner los pies en la tierra es, sin lugar a dudas, una de las primeras cosas que tenemos que hacer. Nadie nos esta negando nuestra capacidad para soñar, tampoco nos la están limitando, solo nos están diciendo que es mejor se realistas. Ver el mundo del cine desde el punto de vista posibilista es importantísimo, y para nosotros, necesario. Y en este sentido, la charla con Carlos Vermut fue especialmente relevante, y este tipo de cosas fueron comentadas varias veces.

Todos aquellos que tuvimos la suerte de asistir a la Master Class de Jordi Costa, critico cinematográfico de El Pais, veníamos en preaviso del estilo de cine que realizaba Carlos. Con Jordi pudimos ver el inicio del primer largo de Carlos, Diamond Flash, así como varios cortos de los Venga Mongas, colaboradores y amigos de Carlos. Ese tono independiente y low cost estaba presente.

Una de las cosas que todos agradecimos nada más empezar fue el tono tan amable y cercano que mostro Carlos durante toda la Master Class. Él quería saber de nosotros, quería saber nuestra opinión, nuestros gustos, inquietudes y puntos de vista. Eso es algo que todos agradecimos muchísimo, puesto que acerca la presencia del director y la hace más real. Muchas veces, y sobre todo cuando el mundo del cine es todavía un poco desconocido, la posición dominante de un director es enorme. En este sentido, Carlos rompió totalmente esa barrera y se mostro como uno más de nosotros. “..no sabía muy bien que contaros a vosotros, puesto que ¡solo tengo una película!” nos decía nada más empezar.

Lo primero que pudimos descubrir de Carlos es que es una persona que, de alguna manera, no parece tener planteado un guión claro de lo que te va a contar. Todo parece implosionar en su cabeza y las ideas van surgiendo una detrás de la otra, todo se enlaza y todo va evolucionando según su instinto. Para Carlos, el instinto es una parte fundamental del proceso creativo. Resulta una fuerza indescriptible que debe de lidiar continuamente con la razón.

De entre todas aquellas primeras ideas pudimos destacar una pregunta, que aunque parece muy obvia a simple vista, no siempre es fácil de responder. ¿Por qué hacemos cine? ¿Para quién?

Carlos tiene claro que él hace cine para él mismo. Hace cine porque le gusta y quiere vivir de ello. Hace cine porque es su pasión, y la pasión es vital para hacer cine. Y si, además de todo eso (que no es moco de pavo), hay alguien que conecta con sus películas y piensa como él, él estará todavía más feliz.

Estas cuestiones son, muchas veces, cuestiones que no nos llegamos a plantear hasta que no entramos dentro. Sabemos que queremos hacer cine, pero muchas veces no sabemos porque, y mucho más importante aun, muchas veces no somos conscientes para quien estamos haciendo cine. En el mundo digital en el que vivimos este tipo de cuestiones son aquellas que definen a un buen cineasta de otro malo. En el mundo del cine, “la digitalización del cine es buena porque cualquiera puede hacer cine, y es mala porque cualquiera puede hacer cine”, es algo que tenemos que saber.

A continuación, incidió en uno de los temas más recurrentes, sobre todo al inicio de toda carrera creativa, al  hace cine: las influencias. Todas las personas del mundo nacen y crecen en un ambiente (aquí es donde entra en juego la platónica cuestión acerca del aprendizaje innato y/o el aprendizaje influenciado por el ambiente) en donde los recursos culturales nos atacan continuamente, dándole forma a nuestra creación, lo queramos o no.

Si bien son varios los directores que han influenciado a Carlos a lo largo de toda su vida (Lars von Trier, Haneke, Lynch, Tarantino,…) él quiso hacer hincapié en Tarantino y en su épica “Pulp Fiction”. Película que pudo descubrir a los 15 años y que supuso toda una revelación para él al suponer un continuo paquete de sorpresas. “¿Y ahora que va a pasar? ¡No se que es lo próximo que va a venir!” comentaba.

En relación a Tarantino destaco una entrevista realizada en Iconoclasts (There’s no they) en donde explicaba una situación que le había acaecido junto a tres amigos, en donde se planteaba presentar una idea de película totalmente diferente a los productores y los amigos le preguntaban “¿Y si ellos no te dejan?”. Esta es una cuestión que tanto Carlos como Tarantino comparten y que merece mucho la pena plantearse. Ambos directores contestaban con la pregunta “¿Quiénes son ellos?”.

Carlos nos planteaba, en relación al mundo de las productoras, la línea que existe a la hora de crear, y que tiene influencia principalmente al inicio de la carrera cinematográfica, y que divide todos aquellos proyectos que si bien disponen de una menor financiación por parte de las productoras, permiten mucha más creatividad al autor. En el otro lado de la línea tenemos todos aquellos proyectos que se encuentran mucho más atados a las productoras y en los cuales estas tienen mayor poder de decisión, limitando de esta manera la creatividad del autor. Carlos nos hacía reflexionar si merece la pena cruzar esa línea o si, por el contrario, somos capaces de pensar y plantear un tipo de película, que sin perder nuestra parte creativa, nos resulte posible de hacer.

En cuanto al proceso creativo, Carlos empezó contando sus experiencias en las primeras fases de creación y como había planteado la escritura del guión de su primer largo teniendo en cuenta su pasado como dibujante de cómic. Para él, desde el punto de vista de la creación de la historia y el guión, hay dos cuestiones importantes a la hora de escribir el guión. Por una parte, es importantísimo tener en cuenta que tenemos que saber qué crear y todavía mucho más importante, tenemos que saber cómo lo vamos a crear. Y ahí, entre el medio del qué y del cómo es donde reside todo el proceso creativo.

Por otra parte, y en relación a la creación de la historia y el desarrollo de los personajes, planteó que, mucho más allá de crear todas aquellas cosas que vamos a ver en un personaje o en una situación, tenemos que ser capaces de decidir que cosas son aquellas que no vamos a contar y vamos a dejar en manos del espectador. En este sentido, insistió mucho en la cuestión de la ruptura de las normas de la ficción. Explico como lo que realmente es innovador y lo que realmente hace diferente y más atractiva a una película son las rupturas con las reglas, la ruptura con todo aquello que ya conocemos, y el abrazo directo a todo aquello que es fresco y nos permite sorprendernos. Porque al final, conseguir sorprendernos es fundamental.

El espectador juega, en este sentido, un papel fundamental. Teniendo en cuenta la historia del cine y la capacidad de asimilación tan grande que poseen un espectador medio, tenemos que tener en cuenta que el espectador va a ser, probablemente, capaz de ver el proceso de la trama antes de que aparezca. A la hora de generar una trama y de construir unos personajes tenemos que jugar con las expectativas que el espectador se ha generado y se va a generar y tenemos que ser lo suficientemente inteligentes como para conseguir sorprenderle.

Carlos nos planteaba un experimento personal, que si bien muchas veces podía llevarle a situaciones limite, le resultaba de muchísima utilidad. Nos decía que como seres humanos tenemos la tendencia a juzgar todos aquellos personajes que creemos desde un punto de vista superior, jugando, por decirlo de alguna manera, a ser dios. En ese sentido, no tenemos tendencia a juzgarnos a nosotros mismos en relación al personaje que hemos creado, solemos juzgar al personaje directamente y decidimos, a partir de eso, quienes son bueno y quienes son malos. Él nos comentaba como necesita simpatizar continuamente con sus personajes, aun siendo unos ‘cabrones’, para poder llevarlos al limite y descubrir todas las sorpresas que son capaces de darnos.

Para ello, él utiliza la enriquecedora técnica de observar la realidad y absorber la realidad de todas sus tramas y de todos sus personajes. Para él muchas veces resulta más importante y más enriquecedor observar y tomar detalle de toda la realidad que absorbe y rodea al personaje que detallar todos y cada uno de los rasgos del personaje. La mayoría de las veces son más importantes todos aquellos pequeños detalles que identifican y hacen diferente al propio personaje y con el que, al final, podemos simpatizar.

Antes de finalizar, pudimos disfrutar de la proyección de dos de sus últimos cortos. Maquetas, ganador de NoTodoFilmFest y Don Pepe Popi, su último corto, en colaboración con Venga Monjas. En ambos cortos desarrolla, como es lógico, todas las ideas que nos había comentado anteriormente. En Maquetas podemos ver la vida de todos aquellos que sufren el ataque de Gozzila. Porque mucho más allá de destruir ciudades, ¿qué es lo que les pasa a la gente que vive en esas ciudades?. Don Pepe Popi es, desde mi punto de vista, una reflexión acerca de los trabajos de encargo y de la relación que existe en cuanto a la creatividad que se permite dentro del propio encargo en sí. En un posible símil, la relación de creatividad existente entre las productoras y el propio creador.

Finalmente, pudimos contar con la presencia de Juan Cavestany, guionista español que, de la misma manera que Carlos, intenta hacer crine ‘posibilista’, en donde lo más importante sea poder y tener el poder de desarrollar y llevar a cabo tu propia idea, mucho más allá de la proyección misma del proyecto. Entre ambos, y nosotros claro esta, llegamos a la conclusión que para poder ser creadores hace falta crear, eso es fundamental. Que una de las cosas más importante es no tener miedo a crear, a fallar y a ser capaces de aprender de nuestro propios errores. Porque nadie, ni Spielberg, Woody Allen o Scorsese, empezó siendo lo que son y todos y cada uno de ellos tubo que empezar desde cero y luchar, tanto para vencer el miedo como para ser capaces de crear y llevar a cabo sus ideas, sueños y locuras.











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