1.13.2013




Cualo.









Digamos que, y siempre es mejor decir que no decir, decimos que dijimos que íbamos a decir que dijimos, cuando en realidad no habíamos dicho nada. Y mucho menos aun podemos decir que fuiste tú quien dijiste decirnos que habías dicho decirnos que dijimos decirte. Y es porque muchas veces es más facil decir que dijimos que decirlo tal cual, fria y directamente. Porque enfrentarse al dicho, al discurso de decir, es muchas veces más difícil que proponer que lo dijimos cuando en realidad no habíamos dicho nada. Entonces te pregunto, ¿para que sirve augurar que lo habíamos dicho si no vamos a ser capaces de decirlo? Es mentira al fin y al cabo ¿no? Digamos que aceptamos que lo que ibas a decir ha quedado dicho y no hace falta hablar más de quien dijo qué y quien no dijo cualo. Aun así, y no se si eres capaz de darte cuenta, el simple hecho de la omisión de lo que supuestamente dijiste es de por si una mentira. Ahora bien, ¿y si te digo que decir que habías dicho aquello que afirmabas haber dicho es tambien otra mentira? ¿Te estas dando cuenta que para haber dicho que no dijiste nada has dicho, sin querer decirlas, dos mentiras acerca de cosas que ni siquiera habías o llegaste a decir? ¿No te parece que hubiese sido muchísimo más fácil haber dicho aquellas cosas que juras no haber dicho? Ahora todos nosotros no nos estaríamos preguntando si en realidad habías o no dicho todas aquellas cosas, simplemente sabríamos que las habías dicho y no haría falta preguntarte nada. Digamos, y creeme que es muchísimo mejor en este y en todos los casos de este tipo, que decir las cosas es mucho mejor que decir que las habías dicho cuando en realidad no las habías dicho, es decir, mentir. Mama say, mama say, mama Maku-san.


















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