1.10.2013




Digression of life.







¿Qué pasa cuando no sabes como funcionar con las mujeres? ¿Cuando no sabemos como generar esa chispa inicial o ese balance entre el ahora o el después? ¿Qué ocurre cuando nos pasa eso? ¿Qué tenemos o podemos hacer? ¿Podemos hacer una digresión en nuestra vida en donde congelar todo esto? El otro día, durante una conversación muy interesante, salió la palabra 'digresión'. También llamado 'murgo', es el efecto de romper el hilo del discurso con un cambio de tema intencionado. A veces tengo la sensación que las relaciones humanas, y más concretamente aquellas amorosas, implican no una sino cientos de digresiones en nuestra vida. Quiero decir, digresión significa romper el hilo del discurso con un tema intencionado, un inciso del discurso que generalmente se sale del tema y del cual no tiene nada que ver con el mismo. Y en las relaciones muchas veces, no generamos o nos adentramos en digresiones completas, pero si que vivimos mini digresiones, elementos que nos hacen separarnos, que no romper, de nuestra vida. Y me pregunto si son este tipo de digresiones beneficiosas o no al final. En cierta manera sí que es beneficiosa, puesto que empezar una relación con otra persona supone conocerla y, queramos o no, focalizar más tiempo del que utilizabamos anteriormente. Por lo tanto, no desmarcamos ni rompemos el hilo de nuestra vida, pero si que lo desviamos un poco. Esta claro que es por algo que queremos, sino no tendría sentido, pero no deja por ello de ser una 'digresión', puede que en el medio sentido de la palabra, pero contiene sentido. ¿En que sentido puede ser o llegar a ser negativa? Las digresiones, dependiendo del nivel hasta el cual seamos capaces de llevarlas, suponen una separación de nuestra vida y, por lo tanto, de nuestro propio yo. Y no me refiero a que nos separemos y dejemos de ser uno mismo completamente, nunca dejaremos de ser uno mismo, nunca, siempre quedara algo de nuestra esencial de alguna manera u otra. Al igual que un director de cine cuando se le pide realizar un guión de encargo, nunca dejara de ser en parte suyo, puesto que su visión será, al final, la única que quede al final, en mayor o menor medida. Pero el simple hecho de dejar de ser uno mismo aunque sea por unos segundos o por una primera cita o quien sabe porque, puede suponer un problema. A veces, y normalmente es en los inicios, cuando la chispa de la atracción es brutal pero puede que la chispa de la comunicación no tenga tales niveles, nos rebajamos a otro estado de nuestro yo en el cual nuestro sentimiento y nuestro estado de conformidad es menor, un estado en el cual somos más propensos a aceptar cosas u elementos que de normal no aceptaríamos. Y es de esta manera como generamos esas pequeñas digresiones en nuestra vida. No dejamos de ser nosotros mismos, y puede que, en cierta manera, nos estemos mintiendo a nosotros mismos e incluso a la otra persona, pero creo tambien que de alguna manera u otra es algo que realizamos desde un cierto desconocimiento racional. Actuamos de tal manera que no somos del todo conscientes, guiados por nuestros propios impulsos, por la irracionalidad de la propia digresión del yo. Y es, probablemente, en la cantidad de la digresión en donde se encuentre el problema. ¿Es, al final, la cantidad de digresión del yo que somos capaces de generar y/o de soportar el mayor o uno de los problemas de las relaciones? Si te pones a pensar, y copio lo dicho por un hombre muy sabio, la vida es pura digresión. Por lo tanto, ¿en que medida son las digresiones algo externo a nuestra vida que puedan suponer un problema si las aceptamos o las generamos o son algo innato que puede que nos afecten negativamente si no sabemos o somos capaces de manejarlas de la mejor manera posible? Si la vida es pura digresión, ¿son las relaciones, por lo tanto, pura digresión también?















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