2.13.2013



Capas.







Cada día me gusta más leer. Podría dejar esta frase así y actualizar esta entrada con solamente eso. Porque si te das cuenta, esa frase, por si sola, ya contiene muchísimo más significado que cualquier otro tipo de texto que, valga la redundancia (siempre me ha gustado decir eso), merezca leer aqui. Y sí, digo aqui porque no siempre, yo y mi humildad, se leen cosas buenas en mi blog. Muchas veces nada tiene sentido y por mucho que lo leas mil veces no lo tiene, o no lo coge o ni siquiera se lo puedes llegar a dar. Quería escribir sobre leer, y sobre lo que leer genera y nos generará en un futuro, y ahora que estoy escribiendo esto me estoy dando cuenta que se genera una especie de dicotomia entre leer y escribir. Es decir, cuando leemos, leemos algo escrito, y del mismo modo, cuando escribimos, leemos y vamos a leer lo escrito. Igual no es una dicotomia y es simplemente el rico e interesante juego de la escritura y de la lectura, que sin la primera no hay segunda y que sin la segunda no hay primera. Me gustan este tipo de frases, que se pueden resumir poniendo viceversa, pero que a mi me gusta escribir así porque generan un rico paralelismo visual. Se acaba igual que se empieza pero en espejo. Se genera un paralelismo asombroso. De la misma manera, cuando leemos, generamos un riquísimo y muy interesante paralelismo cerebral, puesto que todo lo que leemos lo vamos imaginando (y si no es así es mejor que empieces a hacerlo y veras que mundo), lo vamos escribiendo en nuestro cerebro, lo vamos dibujando, creando en nuestra mente, y es ahí donde se genera es valiosísima dualidad. Eso mismo me ha pasado hoy. Estaba leyendo un libro impresionante, como todas y cada una de las cosas que he ido viendo y leyendo sobre él (J-LG), y aunque no iba imaginando (no al mismo nivel) todas y cada una de las cosas que leía, sí que estaba disfrutando de las maravillosas teorias sobre la dualidad de la imagen y de la palabra. Cómo, de la misma manera que con la lectura y la escritura aunque en otro nivel que ni es mejor ni peor, se generan dos, tres, cuatro, miles, etc de capas diferentes con la imagen y con la palabra, y todavía no nos hemos puesto a hablar ni a incluir la música. Estallido cerebral. Y es que es inevitable no citarle y darse cuenta de la grandeza de sus teorias, y cito textualmente: "Es hora de que el pensamiento/ vuelva a ser lo que es/ peligroso para el pensador/ y transformador de lo real." Y el problema es que podríamos estar citando todo el libro entero, porque es verdaderamente revelador. Pero me centro, por centrarme en alguna de ellas, en esta frase porque considero que es una frase increíblemente valida para la imagen y la palabra, para la escritura y la lectura, para la vida y la música, para todas y cada una de las capas. Y es aquí en donde me voy a acabar centrando al final, en las capas. Porque es en realidad, la propia realidad la propia vida, un compuesto sin fin de capas, de capas de imagenes, de palabras, de sonidos, de música, de letras, de lecturas, de capas y más capas. Porque al final, todo esta compuesto de capas, incluso las propias capas en sí mismo están compuestas de más y más capas y podría estar creando y escribiendo sobre más y más capas porque es así como considero la vida, y siempre que escribo esto me recuerda al final de Annie Hall, un sin fin de increíbles compuestos de capas que se superponen, como instantes vitales de nosotros mismos, formando el todo de alguna de las próximas capas de la próxima capa futura. Y bucle de capas. Y repit. Y escuchemos el mantra de la vida y pongámonos a escribir y a leer, a ver cine y vivir.














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