2.23.2013




Música organica.










Existe un belleza perdida en el sonido de tu corporalidad que hace que me pierda en la locura inevitablemente. Son todos y cada uno de los sonidos que exteriorizas y qué perdidos llegan a mi los que te definen de una manera que ni tu mirada ni tu sonrisa son capaces. Porque muchas veces, son todos aquellos sonidos que explican tus movimientos los que más me dicen de ti y los que, en mayor medida, más sonrisas me sacan. Igual no es algo muy normal, pero cada sonido de tu cuerpo, aquellos que te componen en una naturalidad organica incalculable, son los pequeños detalles que te construyen.  Suena raro, lo se, pero para mi es algo inevitable. Construirte y entenderte sin tus sonidos es como no hacerlo, no merece la pena. El sonido de tu risa, del rozar de las sábanas sobre tu piel, tus pies descalzos por el suelo de parqué de mi casa, tu respiración, tu acelerada respiración acompasada, el susurro de tus besos y el gritar de los roces, el clic de tu sujetador cuando lo suelto y el delicado devenir cuando te quitas la ropa. Es el detalle inevitable de todos y cada uno de ellos. La perfecta y magistralmente bien orquestada composición de musicalidad que hace inevitable cerrar los ojos y sonreír.














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