2.26.2013



Se miran. Dos.








¿Cómo contamos que dos personas se miran? Como contamos que dos personas se miran. ¿Cómo se miran dos personas? Como se miran dos personas. ¿Cómo se mirarían dos personas? Como se mirarían dos personas. Es curioso, normalmente definiríamos este tipo de situaciones diciendo que ambos se miraron. Ella y él se miraron, él y ella se miraron. Pero, ¿cómo? ¿Has pensado alguna vez como se miran las personas? Las personas no se miran igual nunca, nunca llegamos a mirar a una misma persona de la misma manera que a la anterior. Bien sea porque no la conozcamos de nada, e incluso en estas situaciones tampoco las miramos de la misma manera, o porque conociéndolas, no opinamos o no nos caen de la misma manera y por lo tanto no somos capaces de mirarlas de la misma manera. Mirar a una persona es muy importante, con la mirada decimos y/o afirmamos, o incluso negamos, muchas cosas. Más de la mitad de la información corporal se realiza con la mirada. Con la mirada decimos la verdad, mentimos, tocamos, besamos, cantamos, lloramos, reímos e incluso hacemos el amor. Muchas veces o casi siempre, y no sería arriesgado realizar esa afirmación, decimos más con la mirada que con las propias palabras. Con la mirada amamos, deseamos, comemos. Con la mirada tenemos miedo, gozamos. Lo pasamos bien, lo pasamos mal. La mirada llora y ríe de felicidad, se achina, se sorprende, se encoge. Una vez escuché que los brazos son la extensión del alma. Para mí, la mirada es la puerta del alma, la puerta de nuestro ser, del corazón. La puesta, el espejo en donde se refleja el corazón, donde se refleja el alma. En los ojos, en la mirada, podemos ver todo o nada. Todo o nada. Porque muchas veces, la mirada lo dice todo, o nada, porque lo es todo, o nada.


La ventaja de Godard sobre los otros manipuladores de imágenes y de sonidos reside entonces en su total desprecio por todo discurso tendente a definir, a preservar una “especificidad” del cine. Hay que observar cómo alberga, como ensarta tranquilamente en la pantalla de cine tanto la foto fija como la imagen de televisión. El cine no tiene ya otra especificidad que la de acoger imágenes que ya no están hechas para él: Numéro Deux. Su trabajo vuelve caduco tanto el discurso ingenuo del espectador mediano (el cine, para mí, es esto) como el otro, interesado, de los profesionales del cine (hay que fabricar la películas así), o el de la crítica universitaria, semiológica e iluminada (es así como se produce el efecto del cine). Daney






1 comentario:

  1. Creo que de ahí viene mi obsesión por los ojos de las personas, es en lo que primero que me fijo al conocer a alguien, y dependiendo de lo que me transmitan puede que mi percepción sobre la persona en cuestión varíe. Y sólo por unos ojos, o una mirada, según como se vea ;)

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