3.24.2013




Es invisible.










Suena tu pelo ligero, al rozar con el viento, con el aire que camina hacía mi aliento. Huele en sinuosa consonancia con mi alegría neuronal y mi simbiosis emocional. Se siente cercano, poderoso, respeta el espacio, vive la vida y sabe que existe. Tiene un poder que desconoce, y es eso precisamente lo que le brinda el brillo necesario y la presencia misteriosa que incrementa su atracción a niveles desorbitados. Lo bueno, y lo poderoso, es que ella no lo sabe. Porque se siente ligera, en cierta manera desconocida, su mundo personal es poderoso, abierto, inquieto, original y muy introvertido y solo sabe que es diferente. No intuye que es especial, pero lo es. Y mucho. Se mueve, se gira, crea, avanza y evoluciona al mismo ritmo que su imaginación. Sonríe y se expresa como crea, porque crea sonriendo y eso es valiente y vital. Tampoco lo sabe, lo intuye, pero se ve. Es reflejo de su expresión, todo en si, refleja y eso queda reflejado. Contonea la emoción orgánica de sus sentimientos, se mueve en el baile de su sonrisa. Su pasión lo es todo para ella, y lo es todo para nosotros. Es inevitable. Baila, baila, no dejes de bailar. Pulcra belleza, inevitable exploración cerebral, limpia y tierna mirada, vertiginosa y erótica sensación de pura sensualidad femenina. El todo, el halo, el poder invisible.



















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