3.12.2013



No me he movido.












+ ¿A cuantos hombres has olvidado?
- A tantos como mujeres recuerdas tú.
+ No te vayas.
- No me he movido.
+ Dime algo agradable.
- Por supuesto. ¿Qué quieres que te diga?
+ Engáñame. Dime que siempre me has esperado. Dímelo.
- He estado esperándote todos estos años.
+ Dime que habrías muerto si no hubiese regresado.
- Habría muerto si no hubieras regresado.
+ Dime que todavía me quieres como yo te quiero.
- Todavía te quiero tanto como tú a mi.
+ Gracias, muchas gracias.
- ¡Deja de compadecerte de ti mismo! ¿Crees que sufres más que nadie? Yo no me encontré este lugar. Tuve que construírlo. ¿Y cómo crees que lo conseguí?
+ No quiero saberlo.
- Pero yo quiero que lo sepas. Por cada tabla, cada viga de esta casa..
+ Ya he oído suficiente
- No, tienes que escucharme.
+ No quiero saber nada más.
- No me impedirás hablar, Johnny. Ya es tarde. Otras veces me hubiese arrastrado por estar a tu lado. […] Te he buscado en cada hombre que he conocido.
+ Oye Vienna, has dicho que has tenido un mal sueño. Ambos lo hemos tenido, pero se ha terminado.
- Para mi no.
+ Todo es como era hace cinco años. Nada ha pasado en este tiempo.
- Si fuese así..
+ Lo es. No tienes nada que decirme, porque nada ha ocurrido. Sólo tú y yo otra vez, esto es lo real. Estamos tomando un trago en el bar del hotel Aurora. La orquesta está tocando para celebrar que nos vamos a casar. Y después de la boda nos iremos lejos de todo el mundo. Así que ríe, Vienna, sé feliz, es el día de tu boda.
- Te he estado esperando, Johnny. ¿Por qué has tardado tanto?

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