3.31.2013




Sentidos.







De que sirve lo que sirve en tu boca, si en la mia no tiene sentido ni en la tuya es ni remotamente posible. De que sirve. De que sirve pensar o idear aquellos momentos que pasan o pasaran en el futuro si tu no eres capaz ni siquiera de materializarlo vía suspiro. De que sirve si tu suspiro es vano, insulso e insignificante. De que sirve. De nada. No sirve de nada. ¿O sí? Pues no. El suspiro es vano si no expresa, si no contiene, si no enamora, si no expresa, si no significa. Si solo salpica es lo mismo que escupir, que eyacular. Nada queda más que el gozo simple e instantáneo. Detalle del instante, detalle del gozo. Pero poco más. Nada más al fin y al cabo. Es la sensación del aliento expirado, de todo aquello que hemos expresado pero que nunca más podremos escuchar y que ni una sola persona ha sido capaz de escuchar, ni siquiera el tan apreciado singular, ni escuchar ni entender ni comprender ni experimentar ni reproducir. Expirado quedó el ni, y la nada se arrastró tras de si, como una sinuosa y extenuante ráfaga de verdades, cautivadoras del fuego y de la pasión. Lento, sinuoso y extenuante poder que embriaga nuestra alma para, posteriormente, desgarrarnos el aliento, el psique e incluso el alma, sin mencionar el corazón. Músculo del aliento, acompasado él, que revienta por doquier aun siendo conocedor del propio aliento, del mismísimo aliento. Descompasado, se cree sincrónico en un mundo aleatorio, perdido, que llena de alientos los disturbios de su propio compás. Perdido en un sin sentido arrítmico que él mismo no ha conseguido ni conseguirá jamas construir y muchísimo menos asimilar ni aspirar. No sirve e incluso él lo sabe en algún instante y/o lugar de su ser, porque probablemente ese sea el mayor problema de todos. La sabiduría y el conocimiento de culpa auto-inducida, pero pulcramente lavada. El fin es la meta y si está justificado, suele convenir acertar. Por fallar en este caso mitifica la causa y desvaloriza la meta. Y entonces, ningún aliento tiene sentido. Ninguno.





Una herida sangrante y pequeña;
del purpúreo coral doble rama;
un clavel que en alba se inflama;
una fresa lozana y sedeña.
Rubí, en dos dividido, que enseña,
si se entreabre, blanquísima escama;
amapola, flor, cálida llama;
nido donde el amor canta y sueña.
Incendiado retazo de nube;
corazón arrancado a un querube;
fresco y rojo botón de rosal…
Es tu boca, mujer, todo eso…
Mas, si cae dulcemente en un beso
a la mía, se torna en puñal.
















1 comentario:

  1. Hay suspiros que no sirven, y suspiros que hacen mucho, y como bien dices: que enamoran...
    http://www.illsayhi.blogspot.com

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