4.19.2013



Supura.








You know, is summer time. Spring time now, summer time in a few weeks. ¿Cómo resumes una historia de amor? Tiene un comienzo (lógica, todo lo tiene, incluso el fin tiene un inicio), ocurren muchas cosas importantes, ocurren otras tantas menos importantes, ocurren cosas importantes, algo cambia, ocurren cosas menos importantes y se acaba. Así es. Simple y radical. Visceral. Se acaba sin sentido, nunca tiene sentido. Nadie se lo sabe dar o nadie se lo quiere dar al fin y al cabo. Cuando empezó lo tenía, cuando acaba menos y cuando supura ni se quiere saber. El verano se parece mucho. Comienza y todo tiene sentido. Todo huele bien, apetece hacer todo, la ilusión es visceral y nada nos preocupa. El olor nos embriaga, el calor nos adormece y nos eleva a un estado de ensoñación que durante meses hemos estado esperando. Las terracitas pululan alegres, contoneándose como parejas de recién enamorados. Y nosotros disfrutamos de ellas. Las actividades y los viajes florecen por doquier, las imaginativas rutas de la vida dan pie a increíbles asociaciones de alegrias y los anaranjados tonos del sol desgarran nuestro pecho para llenar de intensidad cualquier rincón de nuestro cuerpo. El sol consigue su esplendor y lo sabe, aguanta más tiempo con nosotros para que nos enamoremos más de él y encontremos el sentido de nuestra vida mirandole, sonriendo sin saber porque, disfrutando de su increíble gama de colores, emociones y sensaciones. El verano huele así, huele a relación visceral. Durante meses nos da millones de alegrias, nos regala días más tranquilos, en donde su temperatura corporal desciende, descubriéndonos sus olores a lluvia de verano. Lo tiene todo, tiene hasta final. Porque sí, es lógica, si tiene comienzo tiene final, asúmelo. Y no nos gusta, es algo que odiamos. Llega él, el mes desquiciado, el ves del nuevo comienzo, el que marca y nivela la ensoñación mental. Llega vigoroso, con fuerza, dandolo todo, para quitarnoslo todo. Se dice que cuando algo esta a punto de morir, tiene un momento de vida máximo antes del climax final, el momento final permitido de máxima capacidad para que podamos acabar con buen sabor de boca. Y así es como acaba, como acaba todo, el buen sabor de boca final se derrama inevitable agriándose en la caída. Se desploma como el último ocaso de verano, cálido, distante y emotivo.






1 comentario:

  1. Me ha encantado. ^^ Sobretodo la comparación muy acertada de inicio del amor con el comienzo del verano ^^

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