5.09.2013




Cinema.








No parecía oírme. Pero, instantes más tarde, puso su mano sobre la mía mientras su mirada me indicaba que acercara mi oreja a su boca. Pronunció entonces claramente, aunque con una lentitud extrema, estas palabras que estoy seguro de transmitir exactamente:
"¿Qué más da? Todo es gracia".
Creo que murió justo después.
G. B.

La palabra "devoción", tal y como yo la uso, no tiene por qué referirse a la encarnación de una forma religiosa específica. Más bien es la apertura o la interrupción que nos permite experimentar lo que está oculto, y aceptar con nuestro corazón una situación dada. Cuando el cine lo consigue, cuando subvierte nuestra absorción en lo temporal y revela las profundidades de nuestra propia realidad, nos abre a un sentido más completo de nosotros mismos y de nuestro mundo. Está vivo como forma de devoción.

¿Qué es aquello que, en la naturaleza del cine, puede producir buena o mala salud? Es la capacidad del cine para reflejar o reorganizar nuestro metabolismo.

Primero estamos en el espacio visual y luego, dentro de ese contexto tridimensional, hablamos y nos manifestamos. Este espacio nos permite, al mismo tiempo, ver y sentir el mundo con más claridad - nuestro corazón se suaviza y se abre y nuestra intuición está en su lugar-.

Las películas tienen la capacidad de reflejar esta claridad, pero con demasiada frecuencia representan principalmente ideas propias del lenguaje oral en lugar de reconocer que los conceptos o el lenguaje oral son adornos en el contexto del espacio visual. El adorno del lenguaje puede señalar, dirigir, especificar y describir el mundo, pero no ve el mundo.


























1 comentario:

  1. Nunca lo había visto así. Debe de apasionarte ese mundo.
    Saludos ^^

    ResponderEliminar