6.28.2013





I need it.

















No puedo pensar en otra cosa ultimamente. Es cierto, me estoy volviendo un pesado con este tema, pero es que necesito ver el mar, sentirlo y olerlo. En esta ciudad de hormigón y asfalto nada se echa más de menos que el mar, la naturaleza, los montes, ver y oler la hierba, los arboles y los rios. Cada día flipo y disfruto más vídeos y estilos de vida como estos. No words.



















6.26.2013




twenty-six









El verano sin música no es verano. El año no es año sin verano. Nada es nada sin nada. Superlative no es nada sin música y sin verano, por eso completa el circulo y completa mi verano y vuestro verano con  más y más música. Directamente para vosotros, para vuestro queridos oídos. Enjoy!




















6.25.2013



Alternative.








“It’s a very depressing picture. With alternative cinema – any sort of cinema that isn’t mainstream – you’re fresh out of luck in terms of getting theatre space and having people come to see it. Even if I had a big idea, the world is different now. Unfortunately, my ideas are not what you’d call commercial, and money really drives the boat these days. So I don’t know what my future is. I don’t have a clue what I’m going to be able to do in the world of cinema.” D.L.

"El alma, cuando emplea el cuerpo como instrumento de percepción, es decir, usa del sentido de la vista, del oído o cualquier otro (porque la significación de percibir a través del cuerpo es hacerlo por los sentidos), es arrastrada entonces por el cuerpo a la región de lo cambiable, y camina y se confunde; el mundo gira alrededor de ella, y ella es como un borracho, cuando tropieza con el cambio. Pero cuando vuelve en sí, reflexiona, después pasa al otro mundo, a la región de la pureza, de la eternidad, de la inmortalidad y de lo invariable, que son de su especie, y con ellos siempre vive cuando está en sí misma y no está obstaculizada; entonces cesa de errar, y estando en comunión con lo invariable, ella misma lo es. Y este estado del alma se llama sabiduría."





6.24.2013




50.









Hoy uno no necesita decir nada más. Nada más que Rayuela. Nada más.

Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.






 

¡Felices 50 años de Rayuela!

















6.18.2013




¿Y? Como tú.














Frio. Vuelve el frio. Es la tempura del verano. Es la locura constante. Si en algún momento pensaste que estabas loco ha venido el tiempo para reafirmar todo otra vez. Si el otro día hablaba de diez grados más o de diez grados menos, ahora lo único que puedo decir es que hace veinte grados menos, todo esta nublado y el aire huele a otoño avanzado. Quien sabe, puede que sean las paredes que lloran por el golpe de calor y han conseguido volverlo todo más frío. No dudaría de mi ni de mi caracter, ni de mi opinión ni de mi juicio, gracias a el estoy ahora donde estoy, que no es muy alto, pero no es bajo. He caído y me he levantado gracias a él. Eso decían los sabios. Yo no quiero ser menos, pero no sucumbo al desplome de la humildad y aunque lo comparto no quiero ser capaz de reafirmar tales palabras, que más que escritas con tinta están escritas con sangre. Nada, absurdas tonterías quema-calorías. ¿Qué clase de persona crees que quieren las chicas? Un hombre. Sí. Pero un hombre que sea tierno y dulce. ¿Y? Como tú. Y alguien que no escape cuando una lo necesita. Decían y afirmaban ambos. Ilusos jóvenes eternos, desconocedores de la relevante y aislada experiencia. Alejados de la realidad, encerrados en su eterea y enriquecida periferia. Incomprendidos por adultos capados del gen. Jóvenes que juegan a ser mayores, pero que no saben, no deben, no quieren pero lo hacen. Juegos, juegos que queman, juegos. En realidad todo el mundo juega, así es la vida, un continuo juego. La diferencia es que algunos juegan riendo y otros no. Es LA diferencia, como un verano con veinte grados menos.














6.17.2013




Es el blanco y negro.










De pronto es verano, ha llegado, como una inmensa bofetada, un ostión de calor que nos ha dejado moribundos a más de uno. Así sin más, sin apenas avisar, sin decir 'Hola, después de un mes de primavera y ligueras subidas de temperatura, es mi turno.', no, él es más especial cada año y hace lo que quiere con nosotros. A diferencia de nosotros, que no sabemos que hacer ni como actuar ante eso, ni ante otro tipo de cosas. Hace calor, mucho, y el cerebro se me nubla, mi estado activo pasa y deja incluso de ser pasivo a ser estúpido, absurdo. El año ha terminado, así, como el verano, de repente, sin darnos cuenta, sin darme cuenta, que no tiene sentido pluralizar todo. Hace unos meses acababa de terminar y todo volvía a empezar de nuevo, con un clarísimo objetivo, con la libertad que otorga una gran ciudad y un gran sueño. La estabilidad volvía, en cierta manera, a reinar en una monotonía ligeramente alterable. Había proyectos, objetivos, metas, lugares a donde ir, cosas que visitar, mundos por conquistar, espacios que iluminar, todo, porque la nada había dejado de existir. Es lunes, y quedan dos semanas para cerrar, por así decirlo, el antes y el después de mi vida. Suena potente ¿verdad? Es que necesito algo de estabilidad, en todos los sentidos si, y me estoy dando cuenta que me estoy volviendo un adorador de los elementos no estables, la creencia de la inestabilidad. En un principio, y es que el ostión del calor repentino es lo que conlleva si le sumamos un lunes gris y diez grados menos, una vuelta de tuerca a todo en realidad, porque el tiempo de hoy parece Pamplona, y eso es criptonita para cualquiera. En un principio, como decía, esa inestabilidad me parece fascinante, la atracción de dejar a un lado la monotonía y dedicarme a algo que se renueva día a día, al igual y junto con las mejores ideas del mundo, que le permiten a uno despegar y soñar. Y sí, vuelvo a repetir, en principio era y es así, menos hoy, menos últimamente, que todo cambia, todo es nuevo, incluso hay nuevas personas que llegan, y yo quiero cambios pero de uno en uno, con tiempo para digerir y ver, al menos, un pie posado sobre el suelo, sobre la tierra, sobre algo real, sobre alguna sujeción. Hasta mi peso cambia, y no me gusta, hasta mi pelo, que vuela. Escribo, porque siento que lo necesito, porque no hay internet en casa, el golpe de suerte del lunes a diez grados menos. Suena Howling, lo que faltaba. Siento la necesidad de sacar fotos, muchas fotos, pero no se a que. Busco y siento que quiero retratar cosas pequeñas, no porque quiera empezar por el significado de lo pequeño o le quiera encontrar un sentido a lo más ínfimo de la vida. Puede que, por ahora, por un ligero periodo de tiempo, las cosas grandes hayan dejado de tener sentido para mi, no me apetece retratarlas. Quiero cosas con alma, pequeñas, con esencia, que solas, me lo den todo. Ya no busco ni el color, aunque bien es cierto que hace años que no me lo encuentro ni en el ascensor, y por eso me he comprado un carrete en blanco y negro, que sí, además es especial. El carrete tiene un grano especial, más gordo, que le da una textura diferente a las fotos. Supongo que necesito cosas diferentes y por eso compro hasta carretes diferentes. Siento que me anclo en el pasado, con mi Yashika autoprestada y un rollo de treinta y seis fotos en blanco y negro con extra de grano, la textura definitiva dirían algunos. O una vuelta al origen dirían otros. ¿Qué origen? O simples tonterías, quien sabe. Hoy no se nada, pero nada de nada. He salido a dar una vuelta por el centro, hoy lunes por la mañana, a ver si encontraba ese pequeño instante que me diese su alma, para mi, para mi fotografía, para toda la mañana, para poder caminar a la tarde y al martes. Estoy repasando la lista del nuevo Superlative que preparo mientras escribo todo esto y resulta ser una lista de música medio electrónica con toques excesivamente nostálgicos. Una nostalgitronica, o una electrogia. La música que ancla y revive, por así decirlo, el ritmo del castigado y marchito lunes a diez grados menos. ¡Qué se yo! El carrete que Henry me reveló el otro día tiene fotos preciosas, varias curiosas y otras cuantas oscuras. Tengo que aprender a controlar y calcular la luz, no siempre entra toda la que debería y la realidad se vuelve oscura, como una pequeña analogía del momento, como el presentimiento de los momentos congelados. Hoy es lunes diecisiete, de junio, del año dos mil trece, y ya me vale de escribir. El calor nos ha dado una pequeña tregua, que presiento que se va a terminar pronto. Ahora pienso que puede ser una señal. Me dice: 'Asier, te doy un día libre, para que te recompongas y dejes la estupidez a un lado y, mañana, cuando vuelva a rugir otra vez, no seas tu el que se asuste sino tu vecino.' Yo soy así, hablo conmigo mismo y sí, más que con los demás. Ya vale de llorar, que solo se llora viendo cine y/o por amor. Nos vemos mañana, por la calle o por cualquier otro sitio, al sol del caluroso martes a diez grados más.
















6.13.2013



Elijah Gowin.









Ayer descubrí las fotos de Elijah Gowin, me gustan. Tienen ese color y textura que me emboban.