6.24.2013




50.









Hoy uno no necesita decir nada más. Nada más que Rayuela. Nada más.

Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.






 

¡Felices 50 años de Rayuela!

















1 comentario:

  1. Personalmente me encantan los encuentros casuales, como en sí las casualidades. Tienen una pizca de.. magia, por decirlo de alguna forma. Estoy segura que sabes a qué me refiero.

    Anais.

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