8.12.2013



Spiegel im Spiegel.














Aun sabiendo que nada iba a pasar seguia mirando, embobado, totalmente atrapado y pegado a la pantalla. La música y la belleza de cada fotograma hacían que creciese dentro de mi una insaciable sensación de alegría, un gozo tal que desprendia una sonrisa tras otra, todas ellas cargadas con la felicidad y la alegría que conducían incluso a llorar. Porque cuando algo es tan tremendamente bello y te conmueve de tal manera, ni el simple echo de sonreír puede expresar ese sentimiento. Entonces empiezas a llorar también y sientes que pase lo que pase, en cierta manera, puedes ya morir en paz, por que sientes que has sido realmente feliz y que conoces la felicidad. Cada uno de esos fotogramas, junto con la música, junto con todo, eran la felicidad para él, probablemente podría haber más cosas, pero en ese momento nada importaba y nada más tenia sentido. Era feliz y sonreía como nunca.





















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