9.09.2013





Los locos.











El otro día me preguntaba como sería ligar en el metro. No en el sentido de cómo se liga en el metro, sino ¿qué se siente cuando se liga en el metro? Estoy seguro que se sienten cosas totalmente diferentes a cuando uno liga por la noche o durante el día en cualquier otro lugar del mundo. El metro de por si es un lugar un tanto, por no decir extremo, curioso, por lo tanto, ligar en el tiene que serlo también. Date cuenta, todo el mundo quieto, ensimismado en su propio mundo, leyendo sus libros, escuchando música o con el móvil, mientras que tu miras a esa peculiar chica que se acaba de subir en tu mismo vagón. Ella no tiene ni idea, o igual si (dependiendo de tu grado de disimulo) de que le estas mirando. Te parece interesante y te preguntas como se llama, cuantos años tiene, de donde es, a donde va y miles de cosas más. No tienes ni idea en que parada se va a bajar, igual te bajas tu antes y la dejas camino a ninguna parte o abandona el vagón mientras tu la sigues con la mirada. Pero no sabes nada. Y probablemente no lo vayas a saber nunca porque probablemente no la vas a volver a ver nunca más. El metro en las grandes ciudades es así, puede que ni siquiera viva en esa misma ciudad. Entonces, ¿qué haces? Puede que sea el amor de tu vida, pero tu ahí, quieto, sin hacer nada. Es raro, ¿te acercas y te presentas? Todo el mundo mira, probablemente estén flipando y más de uno se reirá. Ella va a flipar muchísimo, más que nada porque va a pensar que eres un tipo raro que quiere algo de ella, o le va a hacer algo o le va a robar o vete tu a saber el que. La mente humana es así, ha perdido esa poca capacidad de inocencia que nos permite disfrutar de los pequeños momentos de simple estupidez. Esa que nos empuja a enamorarnos sí, esa misma. Lo más seguro es que se levante e intente irse, asustada, de no se sabe que, pero asustada. O puede que sea ese tipo de mujer que todavía percibe la sencillez y la belleza en los pequeños momentos de locura y te conteste, te salude y comencéis a hablar. Puede que hasta a conoceros. Pero es bastante improbable. Entonces tu te quedarás ahí, parado, sin saber que hacer, tu cerebro habrá vuelto a su ser y te estarás preguntando porque acabas de hacer esa estupidez en vez de quedarte en tu sitio, como uno más, escuchando, leyendo o mirando monótonamente. Probablemente te hayas movido, hayas reaccionado al mundo, porque alguna vez te preguntaste lo mismo que yo, ¿qué se siente? E impulsado por tu afán de comerte el mundo lo has dejado todo y te has lanzado a ver que pasaba. El mundo no se acaba, ella tendrá miedo del metro un tiempo y pensará que la gente del metro cada día esta peor, los demás tendrán una historia que contar al llegar a casa y tu te sentiras raro durante unos minutos, después, te sentiras el hombre más feliz del mundo. Habrás conseguido saber que se siente y eso no te lo quita nadie. A veces simplemente buscamos sentir cosas, al fin y al cabo, el mundo es una esfera sensorial, y nosotros nos movemos gracias a nuestras emociones. Ligar en el metro es una de ellas o eso creo, puesto que yo todavía no se que se siente. Esta historia es extrapolable al genero femenino.







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