10.24.2013




Disertación segunda.












Ambos disfrutan del único sofa de una plaza que hay en todo el salón. Los de tres plazas son demasiado espaciosos, albergan frio y distancia, mucha distancia. El monoplaza es cómodo y caliente, guarda bien los riñones (aunque ambos lo nieguen, fruto de su esfuerzo por evitar parecer más mayores) y permite ver las películas a la mejor altura de todo el salón. Ambos disfrutan del único sofa monoplaza por separado, cada cual encontrando sus espacios, sus ritmos, sus tiempos y sus lugares a lo largo del día. Cuando ambos dos se juntan en el salón ambos sienten pena del otro, ninguno quiere que el otro se siente solo en el frio y solitario sofá de tres plazas que corona el salón, pero en cierta manera es inevitable, puesto que ambos dos no caben en el monoplaza. Pero es curioso, ninguno suele sentarse en el gran sofá. Cuando ambos disfrutan de una película juntos uno se sienta en el sofá de una plaza mientras que el otro ocupa el apoyabrazos del monoplaza en un desesperado intento de escurridizamente zambullirse en el diminuto espacio que deja el otro. Todo se convierte en una sonriente lucha de caricias y jugueteos, que si bien podría parecer otra cosa, alberga el único y último fin de acomodarse ligeramente en el monoplaza para poder disfrutar fusionados de la película. Es la sutileza con la que ambos se niegan su verdadero amor, lleno de caricias y susurros, la que mantiene viva el constante nerviosismo del uno por el otro. Constante juego de miradas de amor odio que convierten todo el frio salón en un caluroso monoplaza doble.





...


Me gustaría ser un nido si fueras un pajarito 
me gustaría ser una bufanda si fueras un cuello y tuvieras frío 
si fueras música yo sería un oído 
si fueras agua yo sería un vaso 
si fueras luz yo sería un ojo 
si fueras pie yo sería un calcetín 
si fueras el mar yo sería una playa 
y si fueras todavía el mar yo sería un pez y nadaría por ti 
y si fueras el mar yo sería sal 
y si yo fuera sal tú serías una lechuga 
una palta 
o al menos un huevo frito 
y si tú fueras un huevo frito yo sería un pedazo de pan 
y si yo fuera un pedazo de pan tú serías mantequilla o mermelada 
y si tú fueras mermelada yo sería el durazno de la mermelada 
y si yo fuera un durazno tú serías un árbol 
y si tú fueras un árbol yo sería tu savia 
y correría por tus brazos como sangre 
y si yo fuera sangre viviría en tu corazón. 

Claudio Bertoni.


















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