11.28.2013




Simulacro.










Hay días en los cuales no conoces a alguien o te has dejado algo por hacer o simplemente no has hecho algo porque no sabías que existía. Al día siguiente haces estas cosas, conoces a esta persona o a estas personas y todo cambia. Todo medido en un corto lapso de tiempo, en el paso de un día a otro. Puede que medido solamente por segundos, como la mayoría de las buenas cosas de la vida. Ayer descubrí que existe Rafael Berrio y en el lapso de tiempo que duro su concierto se que mi vida cambió. Como lo hará el domingo y como lo va a hacer a partir del domingo. Me dejaron sin palabras algunas o casi todas las letras de Berrio. En especial "Simulacro". Temo haber vivido mi vida como si ello fuera un simulacro
. Como si yo tuviera el don de vivir por mí dos veces
. De haber dejado a un lado la que importa en prenda de una vez futura 
y haber malgastado en borradores la presente.
 De no saber que la vida sucede a medida que sucede 
y que no hay una vida en serio y otra vida de licencia. Que cada ensayo, cada error, en suma forman
 las constantes y variables del álgebra de la existencia,
 y en esa ecuación que es cosa resuelta estamos,
 esbozada débilmente en el margen de un folio en blanco. Siento no haber sido tan audaz de un trazo algo más firme,
 de haber perdido un tiempo de oro en pruebas y ensayos. Y ahora es tarde,
 algo tarde, 
pues temo ir ya malherido,
 temo haberme consumido, 
como si yo, tuviera el don, de vivir, 
dos veces. Temo haber vivido mi vida como si ello fuera un simulacro, 
y he sido un mal actor confiando en la noche del estreno, 
pero qué vida será la que prolongue o dé segundas funciones. 
Sin ella todo es error improvisado y relleno. Temo haberme pasado la vida reuniendo el valor que me falta
 y declarando intenciones solemnes frente a un espejo,
 dejando las cosas para una mejor ocasión que no llega,
 en el fondo he estado siempre en Babia con la mente muy lejos. Y ahora es tarde, 
algo tarde, pues temo ir ya malherido,
 temo haberme consumido,
 como si yo, tuviera el don, de vivir,
 dos veces. Temo haber vivido mi vida como si ello fuera un simulacro, 
Como si yo tuviera el don de vivir por mí dos veces
 La de haber dejado a un lado la que importa en prenda de una vez futura 
y haber malgastado en borradores la presente. Y me esperas detrás de la cortina de la ducha, nerviosa, acostumbrada ya a no verme en mucho tiempo, con la imagen de mi rostro casi desvanecida, simulando que todo este tiempo no ha sido un tiempo vacío, sonriendo como la primera vez, como aquella vez.























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