1.14.2014






Diáspora.













Hace diez minutos que he salido de la cocina, he ido al baño y a mi cuarto a por el libro, ahora estoy leyendo "Esculpir en el tiempo.", maravilloso libro que deberíais leer sí o sí, y he vuelto a la cocina. Leo a Tarkovsky mientras se termina de hacer el café, dejo el libro por un momento para comprobar si el café ha terminado de hacerse mientras pienso lo bien que huele el café y lo feliz que me hacen estos pequeños momentos de la vida, al igual que cuando escucho a Bill y sonrío en el minúsculo instante entre cada milésima suspendida que alberga el espacio entre una nota y la otra, que por alguna razón, hacen que olvide todo absolutamente todo y haga que me sienta feliz en ese pequeño vacío. Tengo un catarro de aqui a Kansas, por eso no puedo oler el café recién hecho y tengo que ver si ha terminado de salir. Quiero salir a correr pero no puedo, no quiero ponerme peor y joder el fin de semana. Habrá que aprovechar a hacer cosas mientras estoy encerrado en casa. Digamos que leer, editar o ver los tres colores de Kieślowski pueden ser buenas opciones, no te voy a engañar porque a  veces no tengo ningún problema en no salir de casa, pero hoy sí, me apetece y ya he consumido el cupo hoy, por así decirlo, así que ahora me tendre que joder y quedarme en casa. Esta conversación es temporalmente inexacta, esta construida entre ayer, hoy a la mañana y ahora mismo, tarde. Curioso ¿verdad? ¿Y si veo 2046? También tengo ganas de ver esa. O Tarkovsky. No se que hacer. Estoy esperando a que el Little Diarie número once se termine de subir a vimeo para así poder ponerlo aqui hoy mientras escribo esto y pienso que me apetece hacer a continuación. Debería leer pero también ver cine. Tengo la nariz destrozada. Enrique me acaba de pasar la canción Saturday Morning de Real State y la verdad es que tiene un videoclip increíble, que colores. El documental de Bill, que podeis ver un poco más abajo, ha hecho que me pregunte muchas cosas. Digamos, muy resumidamente, que él afirma que concentrarse en algo totalmente te ayuda y te da una cierta garantia de éxito. Que una vez ese éxito es conseguido, esa nueva 'habilidad' pasa a formar parte de una capa de tu subconsciente que conlleva a hacerla automatica en el siguiente escalón de tu vida y así sucesivamente. Todo esto me recuerda muchísimo a las capas de Lynch cuando se pone a hablar de su meditación transcendental. Creo que Bill tiene en muchas cuestiones la razón, pero en otras no. Me explico. Creo que si que es verdad que una habilidad una vez aprendida baja a un nivel más básico de nuestro ser que nos permite ser realizada de manera más automatica, comoda y directa en el siguiente escalón, pero con lo que no estoy de acuerdo es que siempre esas capas bajen hacía abajo, creo que muchas veces se alinean en el mismo nivel convirtiéndose en una preciosa e increíble cama en donde apoyar el siguiente escalón de aprendizaje. ¿No parece más lógico? Nada, os dejo con mi nariz de rudolf generada por el señor Kleenex y alguna que otra cosa más sobre la diáspora.



Little Diaries - Day #11.






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