1.13.2014





Liberté.













¿Puede uno volver a ser libre después de quitar la libertad?








Es durisima, en relación a la manera de expresar, su manera de expresar el uso, manido y retorcido, de la muerte, como si se tratase de un objeto en juego, como el número 16 rojo de la ruleta o la silla de pino que acabamos de terminar en el taller. Muestra, con mucha crudeza, la muerte y la vida de aquellos que la llevan a cabo. Los muestra, podríamos decir, de tal manera que pueden parecer neutros, haciendo que sea eso, precisamente, lo que haga incrementar esa dureza. Joder, matar a sangre fria tiene que ser duro, muy duro, por mucho trabajo que suponga, por mucho dinero que de para poder dar a tu familia de comer, supone una responsabilidad enorme, sobre todo responsabilidad. ¿Quienes somos nosotros, los seres humanos, para decidir quien muere o no? Las comparaciones de los verdugos sobre la vida y la muerte y la propia ejecución son brutales, dignas de otra ejecución cerebral. Que tranquilidad para mostrar la crueldad que supone llevarse la vida de otro por decisión de otro ser humano, sin predemitación, sin sentimiento, sin culpa, sin peso, sin nada. Libremente. Libremente por decir algo, porque en un principio nadie les obligo a ocuparse de ello, sabiendo que nunca volverán a ser libres. No de la misma manera.










...






...




D.E.P. Igor.




















No hay comentarios:

Publicar un comentario