1.03.2014





Migratorios.










La vida migratoria, la vida peor. O puede que no, que escribo ahora esto porque siento un vacío, extraño vacío, que vete tu a saber, y si lo sabes ven y dímelo, porque yo no se con que llenarlo o si debo llenarlo o simplemente es mejor dejarlo vacío y aprender a vivir con él, que posee ya personalidad propia en mi vida. Vida que no llega a ser vida, o no común, no posa sino que vaga, vaga continuamente y es vaga, pues cancela la realidad a muchas escalas y niveles determinando actitudes que abnega. Deambula misteriosa por caminos, extrañamente designados por un azar aleatorio, expuestos todos ellos a una rutina y azar estresado y aislado del conglomerado de la vida. ¿Qué es la vida migratoria? ¿Es acaso migrar la peor opción de todas? Migra quien quiere migrar realmente, puesto que no siempre moverse significa migrar. Puede uno migrar sin moverse, sin darse cuenta, sin fisicidad, sin estructura molecular cambiante, sin nada. Migrar es un estado de animo más que una realidad en si misma. No significa nada más que aquello que queramos que signifique, pues somos nosotros, en el final de los finales, quienes otorgamos verdad a todos nuestros actos y migrar, queridos, es uno de los actos más actuados y sobreexpuestos a una verdad aleatoriamente subjetiva que jamas hemos podido y podremos vislumbrar. He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad. He considerado que Dios, siendo improbable, podría ser; pudiendo, pues, ser adorado; pero que la Humanidad , siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales. ¿No habla Pessoa de migración en este caso? Sí, claro que sí. La vida migratoria es vida presente, es vida costante, es vida continua, acelerada, aleatorio y vigorosa. Puede y se afianza en su poder, pues sin quererlo o queriendo, aglutina nuestra vida, tanto de un lado a otro como de otro al tanto y nos expone a una realidad, humana o no, de continuo cambio, que siendo aleatorio, no hace más que desconcertarnos y sacarnos del supuesto camino que la vida debe, o eso dicen, ser. Hemos nacido para ser, supuestamente, humanos migratorios. No conocemos la monotonía, por mucho que queramos creer que sí, puesto que cada instante es migratorio en si, de la misma manera que nuestros segundos, minutos, horas, semanas, meses y años lo son. Al final, la vida migratoria no es otra que la vida, nuestra vida, la mia y la de todos. Migramos del cuerpo al cajón, y si todavía no, tranquilo, porque lo harás.




No hay comentarios:

Publicar un comentario