2.28.2014


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Mírame sí, mírame. Hay cosas que no vamos a poder cambiar en esta vida y una de ellas es tu mirada. Mírame, no dejes de mirarme, que yo no lo voy a hacer nunca.





¡No os podeis perder esta exposición!
Del 7 al 14 de marzo en la "Quinta del Sordo"








2.26.2014


Partículas.








Quiero inmortalizar cada instante de tus sonrisas, cada segundo, cada fotograma, cada milésima de expresión corporal en cada millonésima partícula de celuloide. Me acabo dando cuenta de mi comportamiento extremadamente pasteloide y de mi rareza cuando no puedo dejar de mirar las florituras aéreas y pinturas invisibles que dibujan tu delgados y alargados dedos flotantes. El caso es que no puedo dejar de mirarte, me sorprendo pensando que realmente no me pareces extremadamente guapa en el sentido literal de lo que normalmente se denomina y se conoce como belleza, pero tienes algo, un algo que hace que no pueda dejar de mirarte. Ya había reconocido en mi un gusto especial por aquellas cosas comúnmente no normales que me despiertan una atracción casi posesiva. Es tu piel, las comisuras de tus labios y tu sonrisa, que se junta con ese parpadeo a cámara lenta de tus ojos. Las florituras de tus dedos sobre tu pelo y el extraño posar del mismo sobre tus hombros. Tu delicada manera de vestir que agudiza cada curva de tu espigado cuerpo, contonea con sumo cuidado tu belleza en el recatado baile de la sensualidad, que dice más en silencio. Tu silencio absorve todas mis miradas, pues es tan gigante tu aura de misterio que atrapa cada pensamiento y cada una de mis miradas hasta la locura, me pierdo, me pierdo en cada centimetro de tu cuerpo aun al otro lado de la mesa. Y se me hace todavía más difícil de entender esta obsesión pues hace dos horas que te conozco y no se nada de ti. Se que eres joven como yo, con inquietudes parecidas a las mias, fumas y te gusta estar de fiesta con tus amigos aunque de vez en cuando sales sola por la noche a escuchar música. Lo se porque te vi un día por la ventana a las dos de la mañana con ese precioso abrigo granate que tan bien te queda y pense que si me hubiese cruzado contigo por la calle te hubiese saludado. Hoy me ha dado un vuelco el corazón al reconocerte y ver que eres amiga de una amiga mia. Lo bueno, o creo que es lo bueno, es que voy a volver a verte o tendré esa opción y no seras una obsesión más en mi agenda de mujeres que quise saludar pero no lo hice al pensar, estúpido de mi, que no existe ciudad suficientemente grande que aleje a dos personas tanto, aun cuando solamente uno de ellos le haya visto solamente una vez. Suelo pensar que igual no las vuelvo a ver porque solamente las he visto yo y ellas no me han visto a mi y es condición indispensable que ambos nos veamos. Ahora se que me has visto, yo a ti y tu a mi, así que nos volveremos a ver. Quisiera saber si tú quieres volverme a ver, pero tus dedos están distrayendo mi cerebro y mi mirada entre los vuelos de tu pelo y tu sonrisa es un potente somnífero para mi cerebro a estas alturas de conversación. Perdoname si no doy muy buena impresión, de normal suelo ser mucho más atento y despierto, con sagaces respuestas, un ligero toque de humor y otro poco de ironía. Pero hoy no, bastante a despertado mi corazón al verte, ahora esta en shock, así que dejémosle funcionar, que bastante tiene hoy con eso. Impresa te vienes en cada partícula de celuloide, que tras el revelado colgaré como segunda ventana en mi pequeño cuarto madrileño. Ahora se que el sol es diferente en esta gran ciudad que hace que dos personas no se junten más de una vez en la vida.





Riqueza cultural.



2.25.2014




Sueños.









Me dedicaré a descubrir qué es la vida, a descubrir qué es la vida mientras vivo la vida, y no al revés. Viviré la vida y en los pequeños resquicios de tiempo pensaré qué es la vida, para descubrirla y vivir mejor. Y quién sabe si más feliz, o no. Es como debería ser todo, un camino que se descubre al andar, y no al revés. Hay que tener en cuenta que muchas veces hacemos las cosas al revés. Mal. ¿Mal? ¿Hay que tener en cuenta que muchas veces hacemos las preguntas al revés? Actuamos al revés, ¿erroneamente? Hay miles de caminos y miles de maneras de caminar los caminos, lo importante es caminarlos, no importa si del derecho o del revés. Debemos vivir la vida y pensar sobre ella mientras la vivimos, eso sí, al derecho, no al revés. "Hablar de sueños es como hablar de películas, ya que el cine utiliza el lenguaje de los sueños: años pueden pasar en segundos y se puede saltar de un lugar a otro" La vida es igual, libre, con un tempo especial marcado por nuestro propio cerebro y por nuestro corazón, con un albedrío natural y un caos sumamente organizado. La pura libertad de la vida esta contenida en los primeros segundos de la risa. En la luz, en el silencio, en los sentidos, en la oscuridad, en la sonrisa y en la risa, en la ira, en la pasión, en el amor.



Little Diaries - Day #23.






2.23.2014




Snow Crystals.







Como todas las cosas de esta vida, todos los momentos, situaciones y acontecimientos tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Y si bien el festival me había conseguido mantener en un estado de exaltación cinematográfica como hacía muchísimo tiempo no me mantenía el documental, la última sesión, marcada por las prisas, el calor de la sala y una clara oscura charla sobre la nieve conducida por Menchu Gutiérrez se convirtió en algo, que si bien carecia de cierta magia, había perdido el encanto y el sentimiento familiar del que se había apoderado todo el festival. El viernes fue un día muy especial, y no por nada en concreto, no es que tuviese alguna aparición estelar de última hora y nada fuera de lo programado, pero terminamos el día viendo "Cien niños esperando un tren" y yo, como los Japoneses, me encanto ver esa película. De ahora en adelante consideró fundamental para toda persona viva, y todavía más para todo cineasta, el tener que ver esa maravillosa película. Creo que la altura a la cual te conduce la ola de "Cien niños esperando un tren" es muy alta. Te deposita y te hace ver el mundo desde muy arriba, con una gran sonrisa de felicidad y liberación. La master class de Pema Tseden estuvo muy interesante, con unas acertadísimas preguntas finales sobre la censura y las relaciones humanas, tanto dentro como fuera de la familia y con la mujer y su relación y posición en la en la vida Tibetana como eje central de todas ellas. Único punto negativo a destacar, la falta de conocimiento de la lengua castellana de la traductora Tibetana que, de vez en cuando, te sacaba totalmente de la nube de la master class. Digámoslo alto y claro, aunque sabemos que no es fácil encontrar traductores de Tibetano-Castellano, el conocimiento de ambas lenguas a traducir en un traductor debe ser siempre máximo, casi materno podría ser mucho decir, pero casi. El viernes termino con un absoluto reconocimiento hacía Ignacio, una maravilla de persona y de cineasta y, para mi, (sin querer quitarle merito ni valor a Pema) el mejor acierto de todo el festival.

Cuando uno es joven suele a aprovechar los sábados por la mañana para dormir, algunas veces la resaca, o para ir a jugar el partido de futbito-futbol7-futbol11 semanal. A medida que vamos creciendo nos damos cuenta de la belleza de los sábados por la mañana. Si sale un precioso y soleado día en medio del frio febrero de Pamplona todavía más. Las vacías calle ven nacer el sol que va calentado absolutamente todo mientras los adormilados cinefilos comienzan a aglutinarse poco a poco en las puertas de un cine, que gracias al festival, consigue abrir sus puertas por la mañana. Siempre he apostado y apostaré por cines 24 horas, pero en especial por cines matutinos. La experiencia es un grado y nunca un dicho tuvo mayor razón. Eloy nos demostro su capacidad para presentar una idea mientras que Aitor y Mercedes cabalgaban en un mar de nervios que obstaculizaba la presentación de sus interesantes proyectos. Si bien el viernes me hubiese quedado con Aitor para el Proyecto X Films, "En busca de los sonidos perdidos" le atrapa a uno en cierta manera, el sábado por la mañana la batalla se decidía, en mi cabeza, entre Aitor y Eloy. Siendo claros, por suerte terminó ganando Aitor, y esperamos con ganas poder ver su documental el año que viene.

Si había alguien ayer que podía injectar magia en una mesa redonda entre Oscar, Ignacio y Pema ese era Ignacio. Se nota mi nueva adoración por Ignacio ¿verdad? Sí, así es. Fue una preciosa manera de terminar una preciosa mañana de sábado. A la tarde nos tocaría disfrutar de la renombrada y magnifica película de Francina Verdés, "La casa de mi padre". Gran reflexión sobre el patriarcado y las lineas de sucesión y herederos entre culturas, tan cercanas pero tan diferentes, como lo son la catalana y la navarra. Os recomiendo verla. Sería lo mejor de una tarde, que como he mencionado al principio, comenzó, con la calurosa y abarrotada sala a la cual se tuvo que enfrentar Menchu, a desinchar el precioso globo en el que se había convertido esta segunda edición del Seminario PdV. Ha sido todo un honor y un lujo poder asistir a este seminario y espero con ganas poder asistir al festival el año que viene. Esperemos que ningún politico se le ocurra eliminar la punta de la lanza en la cual se esta convirtiendo, año tras año ha estado afianzando esta posición, este magnifico festival de cine documental. Perdón, merece correcta ortografía, Festival Internacional de Cine Documental de Navarra, ¡viva Punto de Vista!






2.22.2014




Niños.









Esta siendo un acontecimiento brutal, no sobra el tiempo por ningún lado y estoy reflexionando y aprendiendo y descubriendo muchísimo cine. Os dejo esta maravillosa película que lo contiene y lo dice todo, en cierta manera, de la vida y del cine. Es maravillosa. Espero que os guste y nos vemos mañana con la crónica de mi primera, y estoy seguro que no última, vez en este magnifico festival (seminario) Punto de Vista. Enjoy.




Cien niños esperando un tren - Ignacio Agüero.



2.20.2014




Punto de Vista







Festival Internacional de Cine Documental Punto de Vista, festival que, desde hace pocos años se celebra cada dos años, y que este año, año entre medio, celebra su segundo seminario. Este año es la primera vez que asisto al festival, si bien hace un par de años lo sigo y leo los libros que han ido publicando. Verdaderas obras de arte. Ayer día 19 comenzó esta segunda edición, día en el que yo no pude asistir, tampoco a la master class de hoy a la mañana de Ignacio Agüero, que estoy seguro ha tenido que ser espectacular. Después de coger mi bolsa de bienvenida y la acreditación he bajado al ya empezado coctel, hoy todo lo cogía empezado. Puedo decir que no hay mejor manera de empezar un festival (o seminario). Por la tarde nos esperaban 3 películas, dos de Pema Tseden y una de Ignacio Agüero. La primera, 'The Search', de Pema no me ha parecido tan espectacular como la segunda, 'The Silent Holy Stones'. La primera es más lenta y esta cargada de mayor formalismo tanto en la estructura como en la evolución de la historia como en el montaje. Me ha sorprendido como ha conseguido componer una película, que a simple vista no parece tener mucho misterio, cargada de capas y sutilezas que poco a poco, se van aunando y haciendo la historia más y más compleja e interesante. Tengo que decir que en algunos casos me recordaba al cine de Ozu. La segunda de Pema, primera película en su filmografía, es una película más fresca, cargada de chistes y momentos graciosos en donde se palpa un cariño y amor por una tierra que siente dolida y atacada y que quiere, en cierta manera, dar a conocer, proteger y valorar. Es un cine cercano, basado en el profundo conocimiento de lo que filma, siendo muy consciente de ello y mostrándonoslo con la humilda que solo un buen conocedor de su tierra es capaz. Tseden es un gran cineasta que hay que conocer, leyendo sobre él, informándose sobre sus películas y dejando que las mismas respiren al verlas, dándoles su tiempo. Por el contrario, y arrepintiéndome mucho el no haber podido estar en la master class de Ignacio de esta mañana, la primera película de Agüero que he podido ver me ha dejado alucinado. Que decir de una película que tiene tantas ramas bonitas, trabajadas y verdaderamente conseguidas que te dejan boquiabierto. Cariñosa y profunda, también desde el conocimiento, manera de ver y entender los espacios y lo que representan, fruto de su vida como arquitecto antes que cineasta, dota a la película de Agüero de un tiempo y una composición única. Las casas, lo que fueron, lo que son y lo que serán, y mucho más importante aún, el hogar. Esa es la principal gran sutileza que nos dejar, poco a poco, la película. La gran diferencia entre casa y hogar y lo que representa, en este caso, en Santiago de Chile entre los años 1997 y 2000. Mañana 21 podremos ver dos películas más de Agüero, 'El diario de Agustin' y 'Cien niños esperando un tren', más una master class con Tseden. No puedo esperar. See you tomorrow.








2.19.2014




Adicciones.







Me he dado cuenta que las adicciones son buenas, las buenas adicciones son buenas. Adicción no es solamente un término negativo, la adicción también es positiva. Solo depende del tipo de adicción. Me estoy haciendo adicto a una serie de cosas, cada vez más concretas, más cuidadas, mejores, más particulares, geniales. La adicción es un camino, diferente, como otro cualquiera, que te puede llegar a ayudar a conseguir grandes cosas en tu vida. Vuélvete adicto a algo, aunque en realidad todos lo somos a algo, queramos o no, podamos o queramos reconocerlo, somos y seremos adictos a algo siempre. Brindemos por las adicciones.


Little Diaries - Day #22.





2.17.2014




thirty-five










No necesitas nada más que buena música y una sonrisa para empezar bien la semana.
NEW Superlative. Follow us: @superlative_cd and Superlative.














2.15.2014



Love Story.







I’m in love too, so I’m going. No necesitas saber, sentir ni decir nada más.


How did you and Jean-Luc get together?
That happened while we were shooting the picture in Geneva. It was a strange love story from the beginning. I could see Jean-Luc was looking at me all the time, and I was looking at him too, all day long. We were like animals. One night we were at this dinner in Lausanne. My boyfriend, who was a painter, was there too. And suddenly I felt something under the table – it was Jean-Luc’s hand. He gave me a piece of paper and then left to drive back to Geneva. I went into another room to see what he’d written. It said, “I love you. Rendezvous at midnight at the Café de la Prez.” And then my boyfriend came into the room and demanded to see the piece of paper, and he took my arm and grabbed it and read it. He said, “You’re not going.” And I said, “I am.” And he said, “But you can’t do this to me.” I said, “But I’m in love too, so I’m going.” But he still didn’t believe me. We drove back to Geneva and I started to pack my tiny suitcase. He said, “Tell me you’re not going.” And I said, “I’ve been in love with him since I saw him the second time. And I can’t do anything about it.” It was like something electric. I walked there, and I remember my painter was running after me crying. I was, like, hypnotized – it never happened again to me in my life. So I get to the Cafe de la Prez, and Jean-Luc was sitting there reading a paper, but I don’t think he was really reading it. I just stood there in front of him for what seemed like an hour but I guess was not more that thirty seconds. Suddenly he stopped reading and said,” Here you are. Shall we go?” So we went to his hotel. The next morning when I woke up he wasn’t there. I got very worried. I took a shower, and then he came back about an hour later with the dress I wore in the film - the white dress with flowers. And it was my size, perfect. It was like my wedding dress. We carried on shooting the film, and, of course, my painter left. When the picture was finished, I went back to Paris with Jean-Luc, Michel Subor, who was the main actor, and Laszlo Szabo, who was also in the film, in Jean-Luc’s American car. We were all wearing dark glasses and we got stopped at the border – I guess they thought we were gangsters. When we arrived in Paris, Jean-Luc dropped the other two off and said to me, “Where are you going?” I said, “I have to stay with you. You’re the only person I have in the world now.” And he said, “Oh my God.” We took two rooms at the top of a hotel and he went to the cutting room every day.





A new Superlative is coming soon. Meanwhile, follow us @superlative_cd and Superlative.



2.14.2014



Touch.









I maybe recognize you, I'm trying to recognize you, but I can't see you. I feel you close, so close, but I can't touch you. I want to touch you, to feel you closer, to see you. I can only smell you and imagine that we are close, so close, very close. That you feel the same but you are also dumb and blind. Hear me, you can. You can. Sometimes, you can hear only feeling. So come closer and try to touch me, to feel me, to hear me. You are not million miles away. I'll be there soon, you will be, we.














2.13.2014




I see you.









Caminábamos juntos una y otra vez, juntos, separados, uno al lado del otro, cogidos de la mano, del hombro, de todas las maneras posibles, caminábamos. Mirábamos al frente al caminar, creyendo que por caminar juntos estaríamos juntos, pero no nos mirábamos, no nos mirábamos. Mirábamos a los demás como jugaban o paseaban, como se besaban en un banco o como paseaban a sus hijos en las grande silletas o como lo ancianos daban de comer a las palomas o como el mundo, mientras nosotros caminábamos juntos, giraba y giraba sin parar. Pero no nos mirábamos. Un día, al caminar junto a ti, nos pude ver en la acera de enfrente, jugábamos y sonreíamos sin parar, éramos felices. Y me di cuenta, que éramos felices porque no dejábamos de mirarnos, de mirarnos.






2.12.2014



Sunset.




Era la sensación más bonita que conocía. Le hacía llorar siempre, el cien por cien de las veces. Creía que el ocaso del mundo se podía contener en la respiración de los últimos instantes del gran astro. Cerraba los ojos en los últimos instantes de calor y los volvía a abrir en la explosión de color. Su intensidad le ponía los pelos de punta y la elevaba a un nivel de abstracción que solo en esos momentos se volvía a repetir. Sentía que las diferentes tonalidades eran todos sus estados de animo y esa sensación multicolor le revolvía las tripas, le hacía temblar y sonreír como nunca. Pensaba que uno podría nacer solamente para ser testigo de una magia semejante y morir tranquilo, de la misma manera que uno podía morir tranquilo después de escuchar 'So what' de Miles Davis, leer Rayuela o ver el Parlamento de Londres de Monet. Todo era maravilloso, todo se completaba, se unificaba a la perfección en el amasijo de colores más bello que conocía. Odiaba tener que subir los cinco pisos andando por culpa de no tener ascensor, pero todo ello tenía recompensa de vez en cuando. La terraza, situada en el tejado, a la cual solamente ella tenía acceso, era el mejor mirador de Madrid que conocía. Era una gran ventana para una pequeña terraza, pero todo tenía sentido cuando la gran belleza le golpeaba la cara. Había instalado dos espejos a ambos lados de la ventana, de tal manera que le avisaban cuando nacía y moría el sol. No le disgustaba la lluvia, por mucho que a él le encantase venir a su casa en los lluviosos días de invierno y tumbarse en su cama a leer los libros que ella tenía abiertos y a escuchar los antiguos discos de su padre. Pero prefería ver el sol y eso era algo que no podía hacer cuando llovía. En cierta manera, eran esos dos polos una de las cosas que más le atraían. Sentía una posesión natural a la diferencia metereológica que compartían, le hacía sentir más salvaje, más natural, más intensa, más poderosa. Los polos completos construían unas diferencias de personalidad totalmente diferente, más frias o más calientes en determinados momentos e instantes que nivelaban las presiones de los diferentes lugares y los hacía, o eso le gustaba creer a ella a veces, invencibles. Era la mezcla del último rayo de sol, la magia del millar de colores y la primera gota de frio nocturno. Eran las mezclas, lo era y lo eran todo.







Little Diaries - Day #21






Photos by  Joyce Kim




2.11.2014



A quiet place.




Escucho tu voz desde el baño, tumbado en tu gran cama de matrimonio con más de la mitad de las sábanas repartidas entre la cama y el suelo. Cantas la melodía de la canción más triste que has conocido jamas, yo lo se porque estoy acostumbrado a escuchar tus secretos más profundos e íntimos. Estas alegre, y es por eso que te encanta cantar esa canción, triste no podrías. Acabo de terminar de atarme la camisa a cuadros que me regalaste y me he tumbado en la cama a ojear el nuevo libro que has empezado. Es un pequeño libro, no muy gordo, forrado con papel grueso y sobre el que has escrito "El principito". Sonrío porque se que será la novena vez que lo lees. Suena la suave y delicada voz de Karen O de fondo, a comenzado a llover y las agresivas gotas atacan el cristal de la ventana sin cesar. Me paro a pensar que esta estampa puede llegar a ser demasiado idílica, calcada de la mente del mayor soñador o escrita por alguien que en un día lluvioso, con la pequeña luz de la mesita de su cuarto escribe ideales perdidos en pijama. Podría levantarme y poner el último disco de The Kills o escribirte la peor carta de amor del mundo en tu antigua maquina de escribir que nada de esto desentonaría lo más mínimo. Me encanta prepararme el primero y seguirte con la mirada mientras te preparas. Sin duda, es uno de los rituales más bonitos que he visto jamas. Tus alargados dedos describen millones de indescifrables detalles mientras revoloteas entre tu caos organizado como pez en el agua. Iremos al cine después de desayunar tarde y después caminaremos por el puerto mientras no para de llover y cuando haya parado de llover nos meteremos al calor del bar más pequeño a tomar unas cervezas con patatas y olivas. Te he pedido encarecidamente que me ayudes con mis textos, estoy bloqueado y si no hablo de ello delante tuya solamente te veré hablar y acabaré embobado perdido sin saber ni recordar ni una sola letra de todo lo que escribí ayer. Ayudarme, te pediré tres o cuatro veces, y tu, cansada de sonreírme y cambiar de tema, aceptarás ayudarme, porque te encanta. Te encanta, pero odias destrozar todo lo que escribo porque esta mal y odias verme descompuesto cada vez que te pido ayuda. En pequeños trocitos me recogerás y nos iremos a merendar esos helados gigantes con enormes trozos de miles de galletas diferentes que tanto nos gusta comer en invierno. En verano no merece la pena comer helado. A veces pienso que debería escribir sobre nosotros, sobre todos estos idílicos y lluviosos días y dejarme de inventar todas esas tonterías que luego no me sirven para nada. Tengo las historias delante de mis narices y no soy capaz de verlas. O las veo pero no quiero escribirlas porque prefiero vivirlas contigo y que sean solo para nosotros e inventarme tonterías que nunca vamos a vivir porque no nos gustaría vivirlas y que sean esas las que todos los demás lean e imaginen como nuestras. Creo que debería dejar de escribir y coger una cámara y empezar a grabarte los días pares, para poder vivir los impares, porque los impares me gustan más. Filmarte durante un mes o dos, cada dos días, y hacer una película sobre ti. Los días pares. Sales del baño preguntándome si ya estoy listo, recordándome que no me olvide de coger el paraguas y esos guantes gordos que me regalaste el invierno pasado, que luego tengo frio y es mi excusa perfecta para no escribir nada. Estas guapísima, como siempre. No se como lo haces, pero la sencillez de tu rostro y el echo de que casi no uses maquillaje iluminan tu rostro de una manera sobrenatural. Apagas el tocadiscos y después de ponernos los abrigos me avisas que hoy es lunes y que la mayoría de los bares están cerrados y que menuda imaginación tengo si creo que hoy vamos a poder avanzar algo en mis textos. Sonrío y tras cerrar la puerta de casa las gotas atropellan nuestros paraguas multicolores, comprados especificamente para alegrar lunes grises como este.









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2.09.2014






Infinito.










Nos vamos a fugar en un viejo Cadillac descapotable blanco de los 70, rumbo a ninguna parte. Con una pequeña maleta de cuero, una chaqueta y las viejas gafas de sol de mi padre. Tú con la gran maleta blanca que te había regalado tu abuela de sus primeras primaveras, ese horrible pañuelo que tanto te gustaba atarte a tu cuello de cisne y tu pequeñas y redondas gafas de sol que habías comprado en el mercado del domingo la semana pasada. No sabíamos a donde, pero lucía el sol y la carretera era infinita, rozaba el mar y nos hacía volar a aquellas playas californianas en donde tanto ansiábamos veranear. Comeríamos en pequeños bares de carretera los famosos sandwiches del menú con bebida por 3'5 € hasta agotar nuestros pequeños ahorros y acamparíamos en el coche, con vistas al mar en uno de los tantos merenderos que íbamos dejando atras. Subiríamos la vista al cielo para vernos en panoramica, cerraríamos los ojos mientras Jagger nos elogiaba con su You can't always get what you want y el sol había justicia en el largo y ancho de su de reino. Sería bonito podernos grabar, desde arriba, como si tuviésemos una gran grua y la cámara subía y abría el plano desde nuestros rostros hasta el infinito, mientras subíamos los brazos, mirábamos al cielo y rugíamos los Stones. Hace frio, y el pequeño calor que genera tu cabeza encima de mi tripa me transporta a lejanos lugares y locuras como esa. Me encanta que vengas a pasar los frios domingos de enero al regazo de mi tripa y de mi cama. Que pongas a todo volumen  The Funeral y nos quedemos horas mirando al infinito sin decir nada. Hace tiempo descubrimos que dos horas de miradas al infinito puede transmitir más un domingo por la tarde que cuatro horas de conversación en un abarrotado café. Hemos vaciado nuestras huchas de cerdos tras romperlas con el martillo de mi padre, amontonado el dinero, lo hemos contado y nos hemos dado cuenta que nos llega para ir hasta Pinto, hasta Valdemoro no, con una única maleta y sin pedir la bebida del menú. Al menos sabemos que nos tenemos el uno al otro y que los chinos han dicho que van a bajar el precio de las latas en la Plaza del Dos de Mayo entre las ocho y nueve de la noche los días pares del mes de agosto y solamente si el cielo no tiene nubes. Como decía mi abuela, algo es algo y menos da una piedra.












La gran película enferma. “La gran película enferma no es más que una obra maestra abortada, una empresa ambiciosa que ha sufrido algunos errores en su desarollo: un buen guión imposible de rodar, un reparto inadecuado, un rodaje envenenado por el odio o cegado por el amor, una gran distancia entre la intención y la ejecución, un estancamiento solapado o una exaltación engañosa. Esta noción de gran película enferma sólo puede aplicarse, evidentemente, a directores muy buenos, a los que han demostrado en otras circunstancias que podían rozar la perfección. “(...) Si aceptamos la idea de que una ejecución perfecta conduce frecuentemente a disimular las intenciones, admitiremos que las grandes películas enfermas dejan aparecer más cruelmente su razón de ser. Observemos también que si la obra maestra no siempre es de las que hacen vibrar, la “gran película enferma” a menudo sí lo es. (...) “La gran película enferma” sufre generalmente un lleno-desbordante de sinceridad, lo que, paradójicamente, la hace más clara para los entendidos y más oscura para el público acostumbrado a tragarse productos híbridos cuya dosificación privilegia más la astucia que la confesión directa”.




















2.07.2014





Azoteas.









Le encantaban las vistas desde esa azotea. Era un edificio muy alto desde el cual podía ver prácticamente casi todo Madrid. El día estaba nublado, cubierto de finas nubes que aun y todo dejaban pasar los rayos del sol y que convertían los edificios en resplandecientes bloques de mármol  Le encantaban esos días en los cuales no hacía sol, propiamente dicho, pero aun y todo tenía que entrecerrar los ojos. Hacía frio y viento, mucho viento, y ahí arriba, en la azotea, se notaba todavía más. Miraba el horizonte como si no hubiese nada más en la tierra, le gustaba mirar las cosas así, las sentía y disfrutaba más, como si fuese la última vez que las fuese a ver. Llevaba varios días preocupada por él, lo encontraba raro, muy raro. Él le decía que no pasaba nada y puesto que sentía que le estaba diciendo la verdad había empezado a pensar que igual era todo producto de su imaginación. "No entiendo nada", le dijo mientras se acercaba al bordillo del edificio. Su cerebro no paraba de pensar, buscando una explicación a sus actos. Se sentía perdida. Desesperado, él se había acercado lentamente, tampoco entendía nada, los posibles celos que ella pudiese sentir no los comprendía. Sin saber muy bien que hacer, había empezado a prometerle que habría algunos cambios, que dejaría de hacer con ella algunas cosas si así se sentiría más molesta. "¡No tienes que dejar de hacer cosas! ¿No ves que no es eso?" le grito ella. La tensión es cada vez más palpable, la melancolía se apodera del aire y cubre prácticamente toda la azotea. Ella mira al vacío cada vez más, el horizonte se encuentra cada vez más cerca, mira melancolicamente al infinito, luego a él, le sonríe misteriosamente y vuelve a mirar al horizonte, se acerca más al bordillo, más, cada vez más. Él se abalanza sobre ella y le abraza. "Deja de hacer el tonto." le dice antes de darle un beso. Ella se abraza a él, repite sus promesas mientras le sonríe y se apega más y más a él. Ha ido alejándola del bordillo cada vez más, aunque no siente que ella lo este haciendo. Siente el calor de su cuerpo cada vez más cerca, le siente cerca y eso le gusta. Mientras que le separa del bordillo sonríe y piensa que a sus brazos puede seguir siendo feliz. Vuelve la cabeza varias veces mirando el bordillo con insistencia, sonríe, mira el horizonte, Madrid esta precioso con esta luz, mira el bordillo, le mira a él, mira el bordillo y ahí esta ella, ella otra vez. Vuelve a mirarle a él buscando una respuesta y vuelve a mirar al bordillo. Ella ya no esta.



Little Diaries - Day #20.





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Photos by

Martin Vlach


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2.05.2014







Retrospectiva.










Facebook hace retrospectivas de nuestra vida mediante videos de un minuto y poco gracias a las miles de fotos y momentos que hemos ido compartiendo en el cuando en realidad deberíamos ser nosotros quienes hiciésemos o fuésemos capaces de hacer ese tipo de retrospectivas. De grabarnos durante años y tener material suficiente como para poder hacer algo así, con lo que nosotros creemos importante, con nuestros momentos, lugares, canciones, etc. No un programa de ordenador creado por Facebook que escoge lo más votado o visto como si eso fuese realmente lo más importante. Realmente lo más importante es todo aquello que no vemos, que no mostramos. Deberíamos coger y hacer verdaderas retrospectivas de nuestra vida y enseñarle al mundo que ya nos vale de darle poder a un gigante quehacevideosretrospectivosaleatoriamente. Aqui podeis ver mis pequeñas retrospectivas.



Little Diaries - Day #19.








2.04.2014






XXXIV.












En las historias de amor las mujeres son mucho más precisas que los hombres; éstos son muy confusos, no saben demasiado lo que quieren. Por el contrario, cuando la mujer encuentra a un hombre sabe, normalmente, lo que quiere de él; sabe lo que quiere dar y recibir mientras que, en general, para un hombre el amor es una emoción fuerte pero vaga, y no sabe exactamente lo que quiere dar o recibir ya que está demasiado preocupado por los problemas sociales. F.T.












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