2.26.2014


Partículas.








Quiero inmortalizar cada instante de tus sonrisas, cada segundo, cada fotograma, cada milésima de expresión corporal en cada millonésima partícula de celuloide. Me acabo dando cuenta de mi comportamiento extremadamente pasteloide y de mi rareza cuando no puedo dejar de mirar las florituras aéreas y pinturas invisibles que dibujan tu delgados y alargados dedos flotantes. El caso es que no puedo dejar de mirarte, me sorprendo pensando que realmente no me pareces extremadamente guapa en el sentido literal de lo que normalmente se denomina y se conoce como belleza, pero tienes algo, un algo que hace que no pueda dejar de mirarte. Ya había reconocido en mi un gusto especial por aquellas cosas comúnmente no normales que me despiertan una atracción casi posesiva. Es tu piel, las comisuras de tus labios y tu sonrisa, que se junta con ese parpadeo a cámara lenta de tus ojos. Las florituras de tus dedos sobre tu pelo y el extraño posar del mismo sobre tus hombros. Tu delicada manera de vestir que agudiza cada curva de tu espigado cuerpo, contonea con sumo cuidado tu belleza en el recatado baile de la sensualidad, que dice más en silencio. Tu silencio absorve todas mis miradas, pues es tan gigante tu aura de misterio que atrapa cada pensamiento y cada una de mis miradas hasta la locura, me pierdo, me pierdo en cada centimetro de tu cuerpo aun al otro lado de la mesa. Y se me hace todavía más difícil de entender esta obsesión pues hace dos horas que te conozco y no se nada de ti. Se que eres joven como yo, con inquietudes parecidas a las mias, fumas y te gusta estar de fiesta con tus amigos aunque de vez en cuando sales sola por la noche a escuchar música. Lo se porque te vi un día por la ventana a las dos de la mañana con ese precioso abrigo granate que tan bien te queda y pense que si me hubiese cruzado contigo por la calle te hubiese saludado. Hoy me ha dado un vuelco el corazón al reconocerte y ver que eres amiga de una amiga mia. Lo bueno, o creo que es lo bueno, es que voy a volver a verte o tendré esa opción y no seras una obsesión más en mi agenda de mujeres que quise saludar pero no lo hice al pensar, estúpido de mi, que no existe ciudad suficientemente grande que aleje a dos personas tanto, aun cuando solamente uno de ellos le haya visto solamente una vez. Suelo pensar que igual no las vuelvo a ver porque solamente las he visto yo y ellas no me han visto a mi y es condición indispensable que ambos nos veamos. Ahora se que me has visto, yo a ti y tu a mi, así que nos volveremos a ver. Quisiera saber si tú quieres volverme a ver, pero tus dedos están distrayendo mi cerebro y mi mirada entre los vuelos de tu pelo y tu sonrisa es un potente somnífero para mi cerebro a estas alturas de conversación. Perdoname si no doy muy buena impresión, de normal suelo ser mucho más atento y despierto, con sagaces respuestas, un ligero toque de humor y otro poco de ironía. Pero hoy no, bastante a despertado mi corazón al verte, ahora esta en shock, así que dejémosle funcionar, que bastante tiene hoy con eso. Impresa te vienes en cada partícula de celuloide, que tras el revelado colgaré como segunda ventana en mi pequeño cuarto madrileño. Ahora se que el sol es diferente en esta gran ciudad que hace que dos personas no se junten más de una vez en la vida.





Riqueza cultural.



No hay comentarios:

Publicar un comentario