2.23.2014




Snow Crystals.







Como todas las cosas de esta vida, todos los momentos, situaciones y acontecimientos tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Y si bien el festival me había conseguido mantener en un estado de exaltación cinematográfica como hacía muchísimo tiempo no me mantenía el documental, la última sesión, marcada por las prisas, el calor de la sala y una clara oscura charla sobre la nieve conducida por Menchu Gutiérrez se convirtió en algo, que si bien carecia de cierta magia, había perdido el encanto y el sentimiento familiar del que se había apoderado todo el festival. El viernes fue un día muy especial, y no por nada en concreto, no es que tuviese alguna aparición estelar de última hora y nada fuera de lo programado, pero terminamos el día viendo "Cien niños esperando un tren" y yo, como los Japoneses, me encanto ver esa película. De ahora en adelante consideró fundamental para toda persona viva, y todavía más para todo cineasta, el tener que ver esa maravillosa película. Creo que la altura a la cual te conduce la ola de "Cien niños esperando un tren" es muy alta. Te deposita y te hace ver el mundo desde muy arriba, con una gran sonrisa de felicidad y liberación. La master class de Pema Tseden estuvo muy interesante, con unas acertadísimas preguntas finales sobre la censura y las relaciones humanas, tanto dentro como fuera de la familia y con la mujer y su relación y posición en la en la vida Tibetana como eje central de todas ellas. Único punto negativo a destacar, la falta de conocimiento de la lengua castellana de la traductora Tibetana que, de vez en cuando, te sacaba totalmente de la nube de la master class. Digámoslo alto y claro, aunque sabemos que no es fácil encontrar traductores de Tibetano-Castellano, el conocimiento de ambas lenguas a traducir en un traductor debe ser siempre máximo, casi materno podría ser mucho decir, pero casi. El viernes termino con un absoluto reconocimiento hacía Ignacio, una maravilla de persona y de cineasta y, para mi, (sin querer quitarle merito ni valor a Pema) el mejor acierto de todo el festival.

Cuando uno es joven suele a aprovechar los sábados por la mañana para dormir, algunas veces la resaca, o para ir a jugar el partido de futbito-futbol7-futbol11 semanal. A medida que vamos creciendo nos damos cuenta de la belleza de los sábados por la mañana. Si sale un precioso y soleado día en medio del frio febrero de Pamplona todavía más. Las vacías calle ven nacer el sol que va calentado absolutamente todo mientras los adormilados cinefilos comienzan a aglutinarse poco a poco en las puertas de un cine, que gracias al festival, consigue abrir sus puertas por la mañana. Siempre he apostado y apostaré por cines 24 horas, pero en especial por cines matutinos. La experiencia es un grado y nunca un dicho tuvo mayor razón. Eloy nos demostro su capacidad para presentar una idea mientras que Aitor y Mercedes cabalgaban en un mar de nervios que obstaculizaba la presentación de sus interesantes proyectos. Si bien el viernes me hubiese quedado con Aitor para el Proyecto X Films, "En busca de los sonidos perdidos" le atrapa a uno en cierta manera, el sábado por la mañana la batalla se decidía, en mi cabeza, entre Aitor y Eloy. Siendo claros, por suerte terminó ganando Aitor, y esperamos con ganas poder ver su documental el año que viene.

Si había alguien ayer que podía injectar magia en una mesa redonda entre Oscar, Ignacio y Pema ese era Ignacio. Se nota mi nueva adoración por Ignacio ¿verdad? Sí, así es. Fue una preciosa manera de terminar una preciosa mañana de sábado. A la tarde nos tocaría disfrutar de la renombrada y magnifica película de Francina Verdés, "La casa de mi padre". Gran reflexión sobre el patriarcado y las lineas de sucesión y herederos entre culturas, tan cercanas pero tan diferentes, como lo son la catalana y la navarra. Os recomiendo verla. Sería lo mejor de una tarde, que como he mencionado al principio, comenzó, con la calurosa y abarrotada sala a la cual se tuvo que enfrentar Menchu, a desinchar el precioso globo en el que se había convertido esta segunda edición del Seminario PdV. Ha sido todo un honor y un lujo poder asistir a este seminario y espero con ganas poder asistir al festival el año que viene. Esperemos que ningún politico se le ocurra eliminar la punta de la lanza en la cual se esta convirtiendo, año tras año ha estado afianzando esta posición, este magnifico festival de cine documental. Perdón, merece correcta ortografía, Festival Internacional de Cine Documental de Navarra, ¡viva Punto de Vista!






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