3.29.2014



Brillo amarillo.







                                                                       Mekael Dawson.


Los sábado soleados son poderosos, pero los sábados grisáceos y lluviosos todavía más. Un domingo gris es común, nuestro desquiciado sentido ya los hace grises de por si, por eso no tienen tanta gracia. Un sábado grisáceo sí. Un sábado es un sábado, sea gris o no. Al igual que las cosas buenas son buenas quieran decirnos lo contrario. Por eso sabemos cuando podemos sentirnos tristes a proposito o regodearnos en esa melancolia que nos hace sentirnos más vivos y cuando nos podríamos suicidar a la primera nota de Nothingman. La sugestión de la mente es poderosa, y la autosugestión todavía más. Fijaros que hay palabras que sin tilde son poderosas pero que con ella son todavía más poderosas. La vida es igual, déjala libre y será poderosa, pero ponle tu propia tilde y lo será todavía más. Le gustaba levantarse pronto los sábados, sentía que les debía mucho y no quería desperdiciar ni un segundo. Ellos nos dan tanta alegría y tantos planes durante toda la semana y nosotros los castigamos saliendo los viernes y durmiendo la mitad de su vida. Hacía café y se duchaba pronto, arreglaba su habitación y se vestía con religiosidad, orden y tranquilidad. Vestirse es un ritual. Acostumbraba a poner algo de música por la mañana o algún programa matinal en la radio, sentía una especial devoción por aquellas personas que trabajaban en la radio y que, en cierta manera, levantaban al país cada mañana. Tomaba el café mirando por la ventana, a veces en la terraza, mirando el horizonte, viendo como se levantaba la ciudad, viendo despertar a todos. Era una mañana fria, muy fria, cielo encapotado y una peligrosa amenaza de lluvia cubría todo el cielo. El humeante café se le había quedado excesivamente dulce y se sentía como un niño tomando el primer café de su vida. Iría a comprar el periodico en el quiosco de la esquina, la revista de principio de mes en el siguiente quiosco y el pan al final de la calle. Lo guardaría todo en la gran bolsa de papelcartonplastico que se había comprado la semana pasada y vagaría toda la mañana por la ciudad, respirando ese delicado y hogareño aroma que inunda el mundo un sábado por la mañana. Los sábados son poderosos porque sientes que el mundo entero puede ser capaz de compartir la misma sensación de libertad que compartes tu. Por la mañana, por la tarde y por la noche. Esto no es una oda a los sábado, simplemente hace una mañana de sábado increíble, esta el cielo encapotado y brilla el sol de manera difusa, especialmente amarillo, dejando un brillo increíblemente bonito. Hoy es un día especialmente fotográfico. Vagaremos por las adormiladas calles de Madrid, viendo la vida pasar, viendo como a pasado una semana más y ya estamos otra vez en sábado, viendo como hace demasiado tiempo ya que no existe una plena sensación de sábado en tu corazón.


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