4.21.2014



All is blue.






Ligeramente cabizbajo, con los ojos intensamente cerrados y con una incipiente sonrisa en su cara, todos sus sentidos iban despertándose uno a uno a la velocidad de sus caricias al oler su delicada, tersa y suave piel, que desde la clavicula hasta detrás de la oreja iba recorriendo en la locura. El tiempo se había detenido en la fria, nublada y lluviosa mañana del mes de abril de 1974. La ligera luz que las tupidas nubes dejaban atravesar su grisáceo salón penetraban en cada uno de sus poros, dejando entrever todas aquellas sombras que él, lentamente, iba acariciando. All Blues sonaba de fondo en el antiguo tocadiscos como una premonición, llenando de miradas cada uno de los rincones de la casa. Ella cerraba los ojos con cada una de sus sonrisa y se mordía el labio al son de su mano. Cada estela, cada marca, cada roce, cada escalofrío, cada rozar, todos y cada uno de ellos la extasiaban, la extremecian sin pudor. Era la tranquilidad y la paz que llenaba la cercanía lo que la tranquilizaba. Para él, no existía nada más bonito que respirar y cerrar los ojos sabiendo que su delicado cuerpo se anidaba junto a él, pasar la mano y sentir que esa paz lo significaba todo. Respirar sabiendo que eran uno sintiendo y disfrutando la delicadeza de la cercanía. Sentir.



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