4.14.2014



Loneliness.









Yo no quería saber nada, ni hacer daño, ni provocar dolor, fuese placentero o no. Yo quería ser claro, llano, compuesto pero sin complejo, sin odio y sin presión, sin poder pero con mi autoridad. Yo quería ser ironico para no faltar, para no fallar, para no doler pero haciendome ver, resaltar sin faltar. Ironizando una vida que era mia y que, granito a granito, la había compuesto a mi gusto, a mi ser, sin influir ni corromper. Para mi el externo era, cautivador al extremo, pero muy sagrado. La ironía es sagrada. Lo externo también, pero lo interno, lo mio, lo sagrado, lo es todavía más. Yo quería que mi ironía fuese mia y construyese, que es lo que la ironía debe hacer. Pero tu estúpido sentimiento de culpa no me dejaba avanzar y me atacaba continuamente, lleno de envidia, de afiladas escamas del pasado, rencillas con tu ser que para nada tienen que ver con el mio, así que déjalo en paz, que yo he construido mi mundo lleno de rica ironía y ahora no lo quiero ver caer. Muérete solo si quieres, ni se te ocurra arrastrarnos a tu mundo lleno de mierda, soledad y mutismo anormalado. Porque yo no quería saber nada, ni hacerte daño, ni provocarte dolor, aunque se que te gusta, así que tampoco lo hagas tú, tampoco nos lo hagas tú.





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