5.07.2014




Más bello que la vida.







Solo él sería capaz de transmitir un sentimiento, ese sentimiento, de esa manera, de la mejor, de la única manera posible. Solo él, probablemente uno de los mayores amantes del cine que ha existido jamas. El cine es más bello que la vida, decía él. Es una afirmación muy importante, muy grande, muy fuerte. La vida es muy bella, mucho. Ayer tuve la oportunidad de ver Outtakes from the life of a happy man, de Jonas Mekas, y me acuerdo (y creo que me acordaré para siempre) de ese trocito, que en su día nos dejo ver Nowness, en donde Jonás dice lo siguiente: Memories are gone and the images are here and there are real. What you see, every second of what you see it’s real.. is real.. right there in front of your eyes.. what you see it’s real.. there, in front of you, yes.. on that screen.. it’s all real. Who cares about memories.. no.. I don’t care about my memories.. but I like what I see, what I recorded with my camera and now it comes back there and it’s all real, every detail, every second, every frame…is real, and I like it. Y me salta el corazón cada vez que veo este fragmento, y escucho toda su verdad, tan contenida, tan emotiva, llena de energía, llena de luz, llena de cine, llena de belleza. La película continua, llena de instantes, de fragmentos que como él mismo dice, no ha cogido ni montado con ningún tipo de orden ni proposito en concreto, pero que contienen una belleza indescriptible. Continua y nos muestra, casi al final, otro de los momentos más bonitos y reveladores de la historia del cine, de la historia de la luz, de la historia y vida de Mekas. Nos cuenta como a sus cinco años de edad junto a la cama de su padre, relatando todo lo que había ocurrido durante el día, fue consciente, por primera vez en su vida, de todo lo que, para él, era ser feliz. Feliz es ser capaz de capturar los pequeños instante de belleza que fluyen segundo a segundo, ser capaz de filmarlos, de vivirlos y filmarlos. Filmar la sopa o tomar la sopa. No existe esa posibilidad, esa dualidad es totalmente fulminada. Y es cuando piensas, e imaginas, la sonrisa de felicidad de Mekas al filmar cada instante de belleza, cada retazo de felicidad diaria y te das cuenta que lo que realmete nos quiere transmitir es que la vida es maravillosa, es algo infinitamente bello que solamente el cine es capaz de capturar, de almacenar. Y te das cuenta que lo que dice uno y dice el otro no esta tan desencaminado, puesto que el primero puede ver el cine como algo más bello que la vida puesto que el cine acabo siendo su refugio en donde generar una realidad, una belleza, mientras que el segundo sonríe con cada rayo de sol y lo quiere almacenar, capturar, mediante el cine, para ser capaz de sonreír eternamente. Para mi, no hay nada más bello que la vida, pero a su vez, no hay nada que me haga sonreír más que el cine y toda la belleza y luz que es capaz de capturar, de generar y de transmitir. El cine puede ser una alegoría de la vida, puede llegar a reflejar la vida y la luz, probablemente como ningún otro arte, y es eso lo que lo convierte en algo bello, muy bello.

A su manera, tanto Truffaut como Mekas adoran el cine y la vida. Truffaut pudo haber sufrido más que Mekas y pudo haberse refugiado mucho más en el cine que Mekas, pero supo ver y reflejar la vida, las cosas bonitas y pequeñas de la vida, sus detalles, As I Was Moving Ahead Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty, su luz. Jonas vive y respira cine, absorve su luz y genera una magia dificilmente explicable. Aquel que sea capaz de hacer y expresar todo eso es y será un verdadero amante del cine.




Hay que acabar con la noción absolutamente engañosa de que todo el mundo tiene que ganarse la vida. Es un hecho hoy que uno de cada diez mil de nosotros puede hacer una innovación tecnológica capaz de sostener a todo el resto. La juventud de hoy tiene toda la razón en reconocer esta tontería de ganarse la vida. Seguimos inventando trabajos debido a esta falsa idea de que todo el mundo tiene que ser empleado en algún tipo de trabajo penoso, porque, según la teoría Malthusiano-Darwinista, él debe justificar su derecho a existir. Así tenemos inspectores de inspectores y personas haciendo instrumentos para inspectores para inspeccionar a los inspectores. El verdadero negocio de la gente debe ser volver a la escuela y pensar en lo que fuera que estaban pensando antes de que alguien se acercara y les dijera que tenían que ganarse la vida. Richard Buckminster Fuller.

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