6.09.2015





He aprendido que fumar es malo, aunque me deje ligeramente mareado y me haga dormir sin pensar si me estoy o no durmiendo. He aprendido a no quitarme las postillas y a lavarme los dientes antes de ir a dormir. A hacer ejercicio correctamente y a comer bien, el desayuno sigue siendo la comida más importante del día. He aprendido que hay que comer mucha fruta y verdura y más pescado que carne, hay que beber mucha agua y no hay que olvidarse de tomar unos pocos frutos secos todas las semanas. Las nueces son buenas para el cerebro y no solo porque tengan forma de cerebro. La zanahoria no tiene forma de ojo y es buena para la vista. He aprendido que aunque tengamos mucho calor en verano es mejor dormir ligeramente tapado, al menos el estomago, para no levantarnos con dolor de tripa. He aprendido que dormir bien es importante y que si no lo hago no rindo igual, porque ya no vale eso de dormir dos horas con dos cafés y seguir con el nuevo día. Ahora ya no sirve, he aprendido que no. He aprendido que hay que cuidar más las cosas, hay que cuidar más a la familia, verla más, llamarles más, hacerles más caso y dejarles hablar, no gritar y abrazarles más. Es fundamental. He aprendido que debemos escuchar más música, respetar más a los clásicos y tener alguna planta más, ellas también disfrutan de la música. He aprendido que respetar el trabajo ajeno es casi tanto o más importante que respetar y que respeten mi trabajo. También que el tiempo invertido es trabajo y que el tiempo es vida y que al igual que el tiempo, la vida también se va. Antes se nos iban los veranos, ahora nos damos cuenta que también se nos va la vida y el tiempo, el tiempo y la vida. He aprendido que la sonrisa de una mujer es millones de veces más bonita que unos buenos pechos, que no hay nada como hacer reír a una mujer y que ellas, queráis o no, son más inteligente que nosotros. He aprendido que las mujeres son fascinantes y que cada día las valoro y me gustan más. He aprendido que viajar es algo realmente fascinante e imprescindible. Deberíamos viajar más, mucho mucho más. He aprendido a madrugar y a ver salir el sol, porque vale más un buen madrugón que trasnochar mil veces. He aprendido que el amor de una madre y de un padre es tan incondicional que, literalmente, podrían morir por sus hijos. He aprendido que las cosas hechas con amor marcan la diferencia. He aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas que antes nos parecían 'de mayores', como el vermut antes de comer o una buena copa de vino. A veces pienso que crecer es también aprender y viceversa. He aprendido de la razón de un buen acustico y que si bien hay que saber qué no hay que pensar mucho a la hora de hacerse un tatuaje. Eso sí, elegir un buen estudio es fundamental. He aprendido que el cine no nos va a dejar de sorprender nunca, al igual que la música, y que el cine de verano no es cosa solo de niños. He aprendido muchas cosas y probablemente muchísimas más que todas estas. Muchas más que ahora no voy a contar o que no se me ocurren. Creo que estoy haciéndome mayor.



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