8.22.2015


Querer.






La gente nunca sabe lo que quiere. Hasta que lo tiene y lo pierde, o lo ve o lo siente o lo ve en los demás o ve como los demás lo pierden o lo ganan o lo compran o lo subastan. Hasta cuando la gente subasta el amor, otros se dan cuenta que lo quieren. La gente es así. Nunca sabe lo que quiere. Saben lo que no quieren, pero no lo que quieren. La gente no sabe que quiere amor, nunca sabe que quiere, nunca saben que quieren amor.



8.21.2015





- Llorar solo es lo más bonito que existe. Dime, ¿es esto cierto?
- ¿Lo dices por la acción de llorar o por el echo de estar solo?
- Da igual, la soledad no existe. Lo digo por el echo de llorar, pero llorar solo.
- Pero entonces es la soledad lo que acentúa la belleza del llanto ¿no?
- No. Bueno sí. No. Digamos que acentúa el grado de crudeza en la acción de llorar.
- Pero llorar no es algo crudo, es algo precioso, algo que todos deberíamos hacer, algo natural.
Llorar nos ayuda a liberarnos de muchas cosas. ¿Te da verguüenza admitir que lloras?
- A veces sí.
- Vaya… eso es muy triste.
- Lo se.
- ¿Alguna vez te has aguantado las ganas de llorar?
- Sí, creo que sí.
- ¿Y conmigo?
- Sí, contigo también.
- A ver, mírame y dime a la cara, mirándome a los ojos, que no has podido llorarme a la cara.
- Diras delante tuya ¿no?
- Sí eso, que no has podido llorar delante mía.
- No voy a hacer eso. Ya sabes que lo he hecho.
- Bueno, pues explícame porque llorar solo es más bonito que llorar delante de un buen amigo.
- Llorar solo es más bonito cuando estas solo porque es más cómodo, más íntimo. No tengo que preocuparme si me da vergüenza o no llorar delante de alguien, lloro para mi.
- Pero no tendrás a nadie con quien hablar de ello, ni a nadie a quien abrazar, ni a nadie con quien compartirlo.
- Pero es que no necesito eso, si lloro solo es porque quiero estar solo y desahogar algo que me oprime, algo muy fuerte que solo puedo liberar llorando. Y para eso no necesito a nadie. Lo más bonito de la soledad es que la compartimos con nosotros mismos, y somos nosotros mismos quienes batallamos con ella. Al final, estés o no solo, tu eres el único. Y eso no hay compañía que pueda refutarlo.
- Suenas más fuerte cuando hablar de la soledad.
- Porque no creo que sea algo negativo. Como has dicho tu antes, la soledad no existe. Solo existimos nosotros.



8.20.2015






La soledad no existe.








El echo de no llegar a tener siempre todo lo que queramos no nos debe hacer sentir que no podemos intentar tener lo que queremos al menos una vez. No siempre vamos a conseguir lo que queremos aunque durante un tiempo hayamos pensado que podríamos conseguirlo porque así había pasado.



8.19.2015





Nuestro rostro esta lleno de arrugas, de innumerables arrugas y gestos y cicatrices y recovecos y verdades y mentiras y sonrisas, arañazos y lagrimas. Nuestro rostro esta lleno de sol, de la poca luz de luna, de la ligera y suave brisa del mar, de aquel maravilloso olor a campo, del brillo del aceite de oliva virgen extra, el que endulza nuestra vida. Lleno de aceptación y orgullo, lleno de rechazos y amargos momentos con olor a limón. Lleno de suavidad, de eternas caricias, de secos y cortantes tortazos, algunos cargados de realidad, otros, por puro placer. Lleno de risa, de música, de bandas sonoras, de películas y de historias. De cuentos e interminables susurros. De intensos besos, de diminutos roces con los labios, aquellos que durante ligeras milésimas de segundo se pegan en nuestro rostro y nos impulsan escalofríos que recorren nuestro cuerpo. Nuestro rostro es la verdad del pasado, la imagen del presente y lienzo del futuro. Nuestro rostro es la bandera que otros ven pero que nosotros no vemos. Se alza y mira al sol. Es símbolo de nuestro cuerpo, de nuestro día a día, de nuestro ser, de lo que somos y seremos. Nuestro rostro esta lleno de arrugas, de muchas historias y de realidades, que hasta nosotros mismos, muchas veces queremos olvidar. The story's all over you. Sobre tu rostro, sobre ti. Rostro eres y rostro serás.



8.17.2015





Te tumbas, la luz del atardecer, ligera y sutil, inunda la habitación. El día ha sido largo, tu rostro esta cansado, pero el día ha sido tranquilo y muy bonito y es visible en la suavidad de tus gestos, en el lento parpadeo y la dulzura y musicalidad de tus movimientos. Ligeramente te acomodas y me miras, yo llevo tiempo mirándote, es maravilloso. En ese mismo momento, te das cuenta que yo ya agarro la cámara y que tengo intenciones de sacarte una foto. Estas increíble y se me hace visceralmente imposible no retratar este momento. Lo siento, pero te enfades o no quiero sacarte esta foto, no pretendo que lo entiendas (aunque sería bonito que lo hicieses) pero hay momentos en la vida en los cuales es imposible no guiñar el ojo en un intento de fotografiar y guardar toda la belleza que reside en la milésima de segundo del instante. Todavía no podemos fotografiar la vida mediante un guiño, aunque sería maravilloso, y es por eso por lo que necesito fotografiar los instantes. Me miras y sonríes, pequeña mueca con el labio, el gesto que contiene las infinitas veces que he intentado atraparte. Vuelves a tumbar tu mirada, sabes que, quieras o no, te acabaré fotografiando. Has decidido que, puesto que vas a ser retratada, no vas a mirar a cámara, te pones nerviosa y odias esa sensación. Adoro enfocar a la gente y sentir el nerviosismo al ser fotografiados, es un instante en donde puedes ver, claramente, la naturalidad de la gente. Al igual que la monotonía en una acción nos eleva a un mantra excepcional, los segundos que restan hasta que os desesperáis y la impaciencia os hace gritarme, sacan en vosotros los gestos más naturales que podríais mostrar jamas. Mido la luz, enfoco y sutilmente, como siempre, contengo ligeramente el aire para no moverme nada. Es ahora, ahí, en este instante, cuando el mundo se congela y todo resulta maravilloso. El mundo encaja sutil y suavemente. Disparo y respiras, como si el aire que cojo hubiese detenido el mundo para todos. Me miras, comprensiva, quieres ver la foto pero sabes que no puedes, tendrás que esperar. Yo también, tendré que esperar. Sonríes, me miras pensando que me he vuelto a salir con la mía, la foto esta hecha. Tengo mi momento, mi instante, te he congelado, aunque frío sea el mayor antónimo de este momento, pero ahí estas, en los mejores 35 mm jamas creados. Es una tontería pensar que no te has dado cuenta, ha estas alturas te das cuenta y me comprendes totalmente y eso es maravilloso, sonreír sin darse cuenta que uno esta sonriendo es lo más maravilloso, es felicidad, pura felicidad. Al igual que fotografiar la belleza, inmortalizarte.




8.15.2015



Nadie jamas ha estado en una habitación vacía.







Es bonito, por decir algo, como, pese al tiempo, seguimos siendo capaces de jodernos la vida. Me resulta difícil decirte esto, pero es más un tira y afloja, algo creado bajo mi más profundo ser, mi pecho tras ser escarbado luce reluciente su rojiza e intensa sangre que brota a borbotones mientras tu ahondas e investigas, ¿un posible algo? quien sabe. Igual es solo algo que reside muy profundo de mi ser, por ser parte ya de mi ADN, y que surge solo en contadas ocasiones cuando rascas y rascas con la afilada uña de tu dedo indice. Será la nostalgia, me pregunté una vez, pero creo que no. Lisboa es nostalgia, pero no volvemos por eso solamente. Volvemos porque la anaranjada luz del sol a partir del mediodía nos recuerda que siempre, absolutamente siempre, hubo un tiempo mejor, pero que también, hasta ellos, vuelven. La nostalgia nos gusta. A mi me gusta. Es una esquina de nuestra vida que nos gusta acudir de vez en cuando, en donde nos arropamos y cerramos los ojos, recordamos y respiramos profundamente, intentando que, esa bocanada nos transporte a aquel mágico lugar que tanto nos gustó aquella vez. Recordar el pasado es la peor manera de avanzar, pero recordarlo muy de vez en cuando nos ayuda a poner los pies sobre la tierra y mirar nuestra vida con perspectiva. Uno no puede avanzar sin camino, y mucho menos, sin dejar uno. El otro día escuche una cita que me encanto: “Nadie jamas a estado en una habitación vacía.” Y la vida es así. Nadie jamas podrá vivir una vida sin nostalgia. No entiendo entonces que puede ser. ¿Será el rastro que, permanentemente, hay de las personas en la vida? Jodernos puede que sea mucho decir, exagerar en exceso. Como nos gusta exagerar, marcar territorios sin sentido, conquistar lo inconquistable. ¿Te acuerdas de aquel invierno en el que nevó más de lo normal? Nevó más de lo normal, y la ciudad se veía oscura y anaranjada, los suelos lucían nieve y hacía mucho frío. Decidimos entrar en un bar, un pequeñísimo bar con un gran ventanal que mostraba las anaranjadas calles. ¿Te acuerdas? Hacía tanto frío que no nos quitamos los abrigos y creo que tomamos una cerveza por tomar algo. No decíamos nada y solamente mirábamos por la ventana, a un infinito que no existía y mirándonos cuando el otro no miraba. Y de repente, así, como ocurre la magia, se puso a nevar. Y la nieve caía sobre la anaranjada ciudad y el infinito se hacía más lejano y nuestros corazones se llenaban de nostalgia. El tiempo se detuvo por momentos, la vida comenzó a ir más despacio, los copos de nieve susurraban su caída y poco a poco la ciudad se cubría de una fina capa de realidad naranja. La nostalgia es naranja. Para mi es naranja. En fin, ¿quien quiere ahondar el pasado? A mi no me interesa y a ti tampoco. A ti tampoco.






Light.













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