1.29.2016

No es para mi, tu lo sabes, y yo también, muy en el fondo también lo se. No quiero verlo pero se que es así. Aquel día, el día que te acercaste y de un mosdisco me hiciste sangre en el labio inferior, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Tus dulces y carnosos labios, tus afilados colmillos y la sangre, caliente, recorría mi cuerpo. Y mientras tanto, la temperatura de mi cuerpo subía y yo lo negaba todo, decía que no, que no me gustaba y que no era para mi. Porque soy experta en negarlo todo y siempre lo seré. Tus labios descienden cada vez más, tus colmillos me pellizcan y mi cuerpo pellizca mis puntos cardinales. Sudo, sudamos, sudan. Y otras cosas más. Muchas cosas más. Y yo sigo diciendo que no es para mi, pero tu ya no me das la razón, muy en el fondo lo sabes. Y yo también. También lo se.

Las cosas idílicas me mosquean. No estoy bien, no me encuentro bien, la boca me sabe a metal porque tiendo a vomitar sangre. No desde siempre, solo hace dos días que me pasa, y resulta muy preocupante. Hace tres días que no estas conmigo, ni a mi vera ni lejos ni cerca, ni siquiera con nosotros. Hace tres días que te fuiste, bueno, en realidad te mate y desde entonces la boca me sabe a metal. Con metal te mate pero no creo que tenga relación alguna. Tu muerte fue una de esas cosas que tiendo a hacer sin pensar, como un crucigrama, cagar o tomar café cada mañana. Es duro y muy crudo contarlo de esta manera, sin ni siquiera ocultar mi miedo o mis emociones, que como ves ni me superan ni supuran. Siento un profundo dolor en el estomago, un vacío terrible, una sensación de odio personal que nunca acaba, un miedo absoluto a la desaparición. Creo que es por eso que hago desaparecer cosas, para serntirme más llena, con algo más de existencia. Y sí, tu eras, porque ya no estas, una cosa, una cosa nada más. Quizá sea por eso por lo que no siento miedo ni arrepentimiento, porque todavía no he encontrado algo que me quiera arrancar las tripas. Puede que nunca llegue a encontrar nada parecido porque odio el idilío del amor perfecto. Quien sabe. La boca me sabe a metal y es una sensación que odio profundamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario