5.16.2016


¿Por qué?



No tengo ninguna intención de demostrarte si lo que digo o pienso es del todo lógico o cierto o tiene algun tipo de futuro o base con fundamento. Es lo que siento, y punto. Es algo que no vas a poder cambiar, ni ahora ni nunca. Nos estamos liando, tu mano sube de mi culo y pasa por mi cadera hasta introducirse dentro de mi camiseta y rozar suavemente mi espalda. Se me erizan los pequeños e ínfimios e invisibles pelos de la espalda y de practicamente todo mi cuerpo. Noto algo en la entrepierna, un ligero cosquilleo. Tu barroco rostro se acerca a mis labios, con los ojos cerrados, no eres consciente de la pasión que transmite tu rostro. Yo lo veo, aunque por desgracia no genere ningún tipo de energia emocional en mí. Tus labios estan algo humedos, como lo empiezo a estar yo, estan calientes y rozan durante unos segundos los mios. Tu mano sube al compas la curbatura de mi espalda mientras que mi camiseta escala y desaparece entre tus brazos. La ligera brisa eriza mis pezones bajo el sujetador, te pone a cien quitarme la camiseta y por culpa de tu cercanía te la noto dura. Empiezo a humedecerme yo también, es algo que siento, intenso y muy físico, pero nada más. No percibo emoción en mí, y desde hace al menos 10 años, desde aquella primera vez que probe lo que era la masculinidad, me perturba la idea de estar vacía por dentro. En mi mente solamente veo un aparato físico que se lubrica en consecuencia de una acción mecanica. Me elevo sobre mi y vislumbro a dos personas que, con pasión, entrelazan sus cuerpos. Puedo ver como has conseguido liberar a mi amigas de la prisión y como, gracias a la gravedad, caen ligeras y con un sutil contoneo sobre mi cuerpo. Te estan saludando, y mucho, porque a ellas también les pone tu erizado cuerpo. Me tumbo sobre ti y tras besar tu pecho me deslizo sobre los tres botones de tu entrepierna. Uno, dos, tres, en tres segundos y en tres botones se resume el extasis de tu liberación. Algo crece y de manera mecanica, cual mecanismo hidraulico, se eleva hasta chocarse con mis manos, que lo arropan y le saludan con cadencia. Siempre he pensado en lo banal y en los sencillo de vuestra mecánica. Poco basta para un todo torrencial. Te incorporas y te tumbas encima mia. Te has quitado la ropa, veo tu blanquecino culo acercarse a mi mientras presionas una serie de botones, sin lógica en la combinación pero con convicción, intentando hacerme ver sin éxito que posees la combinación mágica. Con un cuchillo y un cálido torrente de sangre conseguirías más de lo que ahora mismo intentas hacer. Pero eso no es algo que pueda decirte, ni a ti ni a la sociedad. El sexo no me da miedo y nunca me ha parecido desagradable, pero no consigue lo que debería conseguir. No siento nada, ni cuando me vesas ni cuando tu culo ha empezado a moverse con frecuencia regular sobre mí. Boca arriba, contigo encima, tu todo sobre y dentro de mi, mi yo humedo, pasión y sudor, y yo mirando al techo, viendome flotar, y mi yo que se eleva viendo como follamos. ¿Por qué no siento esa felicidad que sientes tú?

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