9.09.2016



Elige que vas a hacer en tu vida, quiero decir, decide si vas a aceptarlo todo, tanto lo bueno como lo malo, y ve a por ello. A por todo, o solo a por la mitad, o a por nada, pero decidelo. Porque el rosa será rosa hoy y mañana, mientras lo veas y lo quieras ver rosa. Y no hay mayor estupidez que creerte tus propias mentiras y no aceptar las decepciones. Porque no aceptarlas no te hará más fuerte y reconocerlas solamente te volverá más reacio a emocionarte. Porque hay muchos tipos de emoción y una de ellas se genera en base a aquellas cosas que generamos, imaginamos y/o esperamos y su destrucción afecta directamente a tu emoción. Destruye tus esperanzas y te harás más frío y calculador de los resultados de tu futuro. Dejarás de utilizar la emoción de la espera e irás apagando esa parte de ti, inevitablemente y sin darte cuenta. Es jodido. Es como tropezarte infinitamente con una piedra que bien conoces pero que solamente ves cuando ya estas en el suelo con la pala rota y todas las baldosas manchadas de sangre. Y solo cuando el frio y grueso caparazón destructor se completé serás capaz de ver la piedra. Pero entonces será demasiado tarde y ya no podrás volver atras, ya no podrás volver a emocionarte. Por el contrario dejarás de sentir esa hostia que recibes cuando la emoción acaba mal y te aplasta la decepción. Puede sonar como si fuese algo de uno u otro, pero no es así. Y no deberías pensar que lo es. Solo debes aprender a manejarlo, aunque sea dificil o parezca imposible. Decidirlo y manejarlo, y nada más. Elije. Y punto.




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