7.02.2017



Las historias de superación siempre me arrancan algo dentro, siempre me inspiran, me llenan de orgullo y me transmiten muchísima fuerza. La tuya es la mejor prueba de ello, desde luego. Pero ahora este no es el caso. Ahora hablo de otras, muy diferentes, porque la tuya no ha sido elegida por ti, como lo son el resto a las cuales me estoy haciendo referencia. La tuya ha sido un ostión de realidad que has tenido que ver venir, asumir, agarrar por más profundo y levantar, día a día.

Cuando veo los videos, las diferentes trayectorias, sueños y metas a conseguir, los esfuerzos y las horas invertidas, me hace pensar siempre lo mismo, dedicación y fuerza, constancia, energía y muchísimas ganas de superación. Porque al final, las ganas de superación personales son las que te elevan a mejores y mayores posiciones. Posiciones dentro de tu propio ranking, aquí eres tu y tu propia escalera. Nadie va a subir los escalones por ti.

Tengo un amigo que antes pesaba menos pero tenía una forma que no le gustaba nada. Un día cogió y decidió cambiar, puso toda la carne en el asador (también lo hizo literalmente) y decidió cambiarse a si mismo. Después de más de 3 años sus objetivos se van cumpliendo y su felicidad y su balance interior va mejorando día a día. Él se lo ha ganado, entrenamientos 6 días a la semana, carreras, gym, entrenadores, alimentación, etc etc Su trabajo tiene recompensa. Es una de las personas con mayor fuerza de voluntad que conozco, lo era antes y lo sigue siendo.

Con las redes y la nueva era de la televisión, canales de distribución, etc cada día se ven más historias así. Historias de un esfuerzo diario, una constancia sobrenatural, porque con ganas y mucho trabajo se puede conseguir todo lo que quieras. Puede costar más tiempo, pero lo conseguirás. Y eso es precisamente lo que me gusta de estas historias. Tienen una dualidad que me sorprende, que me fascina. ¿Hasta que punto vas a 'sacrificar' tu día a día por el objetivo final no garantizado? Porque nadie te garantiza que vayas a conseguir tu objetivo final, aun y todo tu luchas día a día por conseguirlo.

Y es aquí donde esta el quid de la cuestión. En este punto es donde se dividen las personas que valen para conseguir ese objetivo y las que no lo valen. El objetivo es algo que puede que consigas o no, pero lo que vas a conseguir si luchas día a día por él, sin descanso y con toda tu voluntad, es crear un camino que se convertirá en el mejor de los objetivos. Porque al final, ese camino es quien te va a transformar y quien peldaño a peldaño te va a subir a la montaña. Y lo más bonito de todo, ese superar peldaño a peldaño, te va a construir en el campeón que eres. Y quien decide seguir luchando y subiendo peldaños día a día es quien realmente vale, quien realmente se merece llegar y clavar la bandera, quien es realmente el campeón. En tu camino personal, no por tener más trofeos vas a ser mejor.

Tú lucha, y sigue luchando. Día a día. No te rindas nunca.









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