3.26.2018



Amárrate








Una auténtica maravilla.








[...] Importa que la crítica paródica se haga desde quienes denuncian formas de opresión. Y no, no es lo mismo la broma o chanza desde el púlpito y el poder que la parodia desde quien se sabe oprimido.
Si hasta hace poco el feminismo se valía de la crítica paródica lcalizándola en el museo o entre un grupo de afines, lleva ya tiempo saliendo a la calle, publicándose en libros, habitando universidades y juzgados, las plazas y la vida cotidiana, latiendo como posiblemente la gran revolución del siglo XX y del siglo que empieza.
La estigmatización de los genitales de la mujer sigue recordando en algo la época de caza de brujas y la Inquisición; la vagina dentata y el Malleus Maleficarum, que a tantas mujeres curanderas o que ayudaban a practicar abortos llevaron a la hoguera. Y el pecado d ela mirada recordando la doble moral de quien pregona desde el poder, penalizando, para mirar en la intimidad lo que censura, sin que lo vean.
Remedios Zafra, El entusiasmo.






3.21.2018




Moon river, wider than a mile
I'm crossing you in style some day
Oh, dream maker, you heart breaker
Wherever you're goin', I'm goin' your way
Two drifters, off to see the world
There's such a lot of world to see
We're after the same rainbow's end, waitin' 'round the bend
My huckleberry friend, moon river, and me






Y así todos los días, pensando a donde vamos, a donde iremos y cómo iremos. Heart breaker, no se si lo somos. Se que somos unos locos, unos putos locos que perseguimos algo, ese algo que te levanta todos los días de la cama y que te activa para el resto de las horas. Pero no se si ese algo merece la pena, puede que no, pero para aquel que lo persigue sí, y eso debería ser lo único que nos debería importar. Aunque no es así, porque siendo prácticos y pragmáticos, ese algo, si no es material o laboral, no da de comer ni paga facturas. Entonces dime, ¿hasta cuando ese algo tiene la capacidad de 'alimentarnos' para no hacernos desfallecer o abandonar? En estos momentos me acuerdo de Sibila y del libro 'El entusiasmo' de Remedios Zafra, y pienso que es terriblemente jodido convivir y vivir en este mundo siendo Sibila. Y que muchos, sobre todo aquellos que Heart breakers, son y serán y han sido Sibila, y que es jodido, porque valen y valemos mucho más que ese continuo intento de búsqueda y desesperación. Wherever you're goin', I'm goin' your way, es lo que dice nuestra mente, ¿a nuestro cuerpo? ¿a ese algo? Qué dificil es convivir con el día a día cuando no hay un algo a la vista. O cuando el algo no llena nada de nada y es el antónimo más antónimo de aquel algo que llena y nutre nuestra alma de manera constructiva. Bendito aquel que es capaz de nutrir su alma con sustancia constructiva, que le permite crecer y crecer siempre y que le saca continuas sonrisas, sudores positivos y alegrías terriblemente gratificantes. Nadie quiere ser un robot que, dentro de esas cadenas, monta y monta un futuro, por desgracia su futuro, con piezas de otros, con segundos y minutos (horas, días y años), de otro, por otro y para otro. Y así todos los días, construyendo por construir, sin levantar nada rentable del suelo, castillos de humo, en el cielo de otro. Y lo miras, lejano, y tus ojos se nublan humedos, cortando internamente cada minúscula partícula de aquel algo que intentas construir. Aquí, en tu suelo, para ti, por ti. Luego me acuerdo que ella siempre me recuerda que hay cosas básicas de las cuales disponemos ahora mismo, como vida, salud y amor, y que eso debería ser más que suficiente para sacarnos una sonrisa todos los días. Ella tiene razón, no se la puedo quitar en algo así, pero ahora mismo, en este instante, en este castillo imaginario, es algo que no me llena o me conforma. Llámame ambicioso si quieres. La verdad es que odio mi precariedad y es lo que corta dentro de verdad.



3.20.2018







Te miro y no te reconozco, no se quien cojones eres ya. Dime, ¿qué te ha cambiado en tan poco tiempo? Antes no te desesperabas así, no te cansabas tán rápido, ni te astiabas de esta manera. ¿Crees que merece la pena todo esto? ¿Crees que merece la pena tanta rabieta y tanta mierda que nadie te escucha y que nadie alienta? ¿No sería más fácil, rápido y cómodo para todos que dejases la tonteria a un lado y te dedicases cuerpo y alma a lo que te gusta, a lo que vales (si es que vales para algo) o a lo que se te pueda dar bien? Creo yo que deberías detenerte al menos unos segundos y pensar un poco sobre tu vida, sobre tu presente y sobre tu futuro para poder avanzar sobre él con mayor satisfacción, sonrisas y tranquilidad. Lo que estas haciendo ahora mismo no tiene sentido, pareces un puto niño de cinco años, enrabietado y con unos parches en los ojos que te hace ir dando tumbos, solo quejandote, y sin dirección concreta ni lógica. Te lo digo muy en serio, ¿quién eres? De verdad, párate 5 minutos de tu insignificante vida, piensa en ello, recapacita y vuelve a impulsarte con la jodida respuesta que hayas encontrado. Si no es así, no sigas, vas a continuar sí, pero siendo infeliz, y así la vida no tiene mucho sentido, ¿no crees? (si es que a estas alturas crees en algo). Ciao. Y así todos los días, todas las mañanas, todos los instantes de silencio, todos los momentos vacíos, todo el tiempo. En un bucle infinito que, como ves, no tiene sentido.



 

3.12.2018



Papelinas.



Y miras el móvil, dos, tres, catorce veces por minuto, en un burdo intento de activarlo o de que, simplemente, suene de una puta vez y te llame alguién para ofrecerte un trabajo. Ya no el trabajo de tu vida, sino un simple trabajo, que te permita realizarte laboralmente de alguna manera. Aunque sea moviendo esto de aquí para allá o consiguiendo fidelizaciones a personas que no necesitan fidelizar ni sus suspiros, pero algo que te permita salir de esta situación de estres continuo. Estres porque nadie llama, porque nada nuevo sale, porque joder, tu vales y quieres demostrarlo y quieres que se te valore de alguna manera. Porque sino, para que tanta mierda de estudios, cursos, masters y movidas. No pido mucho, un algo, la migaja del otro o la gota de aquella marea. Dime que tengo que hacer y lo haré, pero por favor, quiero dejar de mirar el móvil como si fuese la última papelina del heroinómano.



 

3.06.2018



Solo eso.



Una de las cosas que más me gustan de las películas de Xavier Dolan ese lo bien que expresa, o me hace llegar a mi, ese sentimiento tan ‘millenial’ (por utilizar una palabra que puede llegar a englobar muchos aspectos de esta juventud moderna en la cual vivimos, no porque comparta esa definición de sociedad o personas encasilladas) sobre la vida, sobre lo incierto y agobiante que puede llegar a ser el futuro y que, por extenuación, knockea de tal manera que nos convierte más en zombies que en personas jóvenes capaces de pensar y razonar, dispuestos a luchar por ese futuro que tanto queremos y deseamos pero del que nadie no es capaz de brindar una oportunidad. A través de miradas y con suma delicadeza, con un mezcla brillante de la imagen y la banda sonora, Dolan me transporta y me llega profundamente, haciendo que me sienta muy identificado con sus historias y con su cine, con su manera de ver y reflejar la vida. El cine muchas veces es eso, esa capacidad no verbal de transmitir los sentimientos y las palabras, que solo mediante fotogramas concatenados podemos expresar y recibir. Él lo consigue. 



3.04.2018



La apariencia.



"Hoy se comercializa la visibilidad con todo tipo de empresas que alimentan esta pretensión y la rentabilizan. Lo hacen gestionando currículum y méritos para extraer indicios de calidad; ficcionando vidas, creando espejismo de influencia allí donde todo enfatiza 'la apariencia'. Y claro, se corre el riesgo y se asume que podemos dar por valiosa una obra sin conocerla, meramente por estar en un lugar determinado (un museo, una editorial, una revista...). Cada vez más la mirada delega en el reducto de una portada, despojando obras y autores del contexto de inmersión, estética, crítica o política. Como si anulando, anticipando y creando la respuesta de quienes acceden a una obra, el éxito pudiera fabricarse con antelación por el mercado y el fracaso fuera el lugar de la acumulación entusiasta." El entusiasmo.



 


Muda la muda.



Nos hemos mudado, nos, porque somos dos, desde hace un tiempo, un maravilloso e intenso tiempo. Nos hemos mudado cerca, a una hora aproximadamente, en busca de un trabajo y un lugar en donde vivir y convivir juntos, porque así es como pensamos y estamos. Nos hemos mudado y es, a veces, pensar en si es bueno o no, en si será o no lo mejor. Da miedo, como todas las cosas nuevas y emocionantes de la vida, como aquello que nos aporta valor y emoción a la vida, como todo aquello que nos saca una sonrisa al final. Suena Imagine, la versión de Jack Johnson en acustico, esta oscureciendo y mientras yo escribo estas solitarias líneas que no se a donde van pero que necesito escribir, porque hace mucho que no escribo y soy muy feliz escribiendo y tengo un libro con 50 páginas escritas que tengo que retomar porque hace meses que no escribo, ella cocina una rica pizza casera de domingo, con masa e ingredientes caseros, en nuestro nuevo horno, en nuestro primer domingo solos. Solos de nuevo, porque hubo un día, allá por 2016, en el que estabamos solos en un bonito piso madrileño que nos vio marchar muy rápidamente. En fin, recordar siempre fue de sabios. El caso es que nos hemos mudado y todo parece que vuelve a arrancar de nuevo, después del parón más brusco de nuestra vida, todo, poco a poco, se va situando en el lugar que le corresponde. No se si será el mejor lugar del mundo o el lugar que nos corresponde, pero bueno, cada día creo que no hay lugar que te corresponda o lugares mejores o peores, lo que hay es lugares que tú consigues hacer mejor y que adaptas con tu esfuerzo, energía y alegría a ti mismo, hasta conseguir que sean los mejores lugares del mundo. Tus lugares, al fin y al cabo. Yo hace un tiempo ya que me he mudado a un lugar muy especial, del que me siento muy orgulloso, y del cual no quiero salir ni marchar. En este no tengo ganas de decir 'marcho que teño que marchar'. De este no. Guiño ojo. Y mañana más.