3.04.2018



Muda la muda.



Nos hemos mudado, nos, porque somos dos, desde hace un tiempo, un maravilloso e intenso tiempo. Nos hemos mudado cerca, a una hora aproximadamente, en busca de un trabajo y un lugar en donde vivir y convivir juntos, porque así es como pensamos y estamos. Nos hemos mudado y es, a veces, pensar en si es bueno o no, en si será o no lo mejor. Da miedo, como todas las cosas nuevas y emocionantes de la vida, como aquello que nos aporta valor y emoción a la vida, como todo aquello que nos saca una sonrisa al final. Suena Imagine, la versión de Jack Johnson en acustico, esta oscureciendo y mientras yo escribo estas solitarias líneas que no se a donde van pero que necesito escribir, porque hace mucho que no escribo y soy muy feliz escribiendo y tengo un libro con 50 páginas escritas que tengo que retomar porque hace meses que no escribo, ella cocina una rica pizza casera de domingo, con masa e ingredientes caseros, en nuestro nuevo horno, en nuestro primer domingo solos. Solos de nuevo, porque hubo un día, allá por 2016, en el que estabamos solos en un bonito piso madrileño que nos vio marchar muy rápidamente. En fin, recordar siempre fue de sabios. El caso es que nos hemos mudado y todo parece que vuelve a arrancar de nuevo, después del parón más brusco de nuestra vida, todo, poco a poco, se va situando en el lugar que le corresponde. No se si será el mejor lugar del mundo o el lugar que nos corresponde, pero bueno, cada día creo que no hay lugar que te corresponda o lugares mejores o peores, lo que hay es lugares que tú consigues hacer mejor y que adaptas con tu esfuerzo, energía y alegría a ti mismo, hasta conseguir que sean los mejores lugares del mundo. Tus lugares, al fin y al cabo. Yo hace un tiempo ya que me he mudado a un lugar muy especial, del que me siento muy orgulloso, y del cual no quiero salir ni marchar. En este no tengo ganas de decir 'marcho que teño que marchar'. De este no. Guiño ojo. Y mañana más.



 

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